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Industria textil: renuevan acuerdo para bajar aportes y frenar despidos en un sector crítico

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La industria textil argentina, un sector que atraviesa una «extrema fragilidad», logró la renovación de un acuerdo clave que busca preservar el empleo y aliviar la carga fiscal de las empresas. Se trata de un convenio entre el Ministerio de Capital Humano, las cámaras empresarias y los sindicatos del sector, que permite reducir temporalmente los aportes patronales a cambio de un compromiso de no despedir.

La medida habría sido ratificada la semana pasada en una reunión convocada por la Secretaría de Trabajo, liderada por Julio Cordero. Participaron representantes de la Cámara Argentina de la Indumentaria, la Unión Cortadores de la Indumentaria (UCI), el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines de la República Argentina (Setia) y el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (Soiva). Aunque el entendimiento ya fue convalidado entre las partes, resta la homologación formal por parte del Gobierno, un paso que en el sector dan por descontado.

Detalles y condiciones de la renovación

El esquema original del acuerdo establecía que, durante 90 días (cubriendo los salarios de febrero, marzo y abril), el 70% del ingreso devengado se liquidaría como concepto no remunerativo. Esto implicaba una significativa reducción de las cargas sociales, permitiendo a las empresas abonar solo el 30% de los aportes patronales habituales. A cambio, las aproximadamente 70 compañías adheridas se comprometían a no realizar despidos sin causa justificada ni suspensiones por razones económicas o de fuerza mayor.

Fuentes cercanas a la negociación confirmaron que el acuerdo fue renovado por otros tres meses, abarcando el período mayo-junio-julio. Sin embargo, desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria expresan su confianza en que el beneficio se extienda durante todo el año, dada la «extrema gravedad» de la situación que atraviesa la actividad. Si bien la estructura general del convenio se mantiene, se introdujo un ajuste técnico: la porción remunerativa del salario no podrá quedar por debajo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Un sector en crisis profunda

La renovación de este acuerdo era vista como un punto crucial para una industria que, según sus referentes, enfrenta uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Datos de la cámara indican que la industria opera a un 30-35% de su capacidad, con un mercado «totalmente parado» debido a la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. «El Gobierno no está entendiendo lo que sucede en la economía real», señalaron desde la cámara a LA NACION, enfatizando que el principal problema no es solo la importación, sino el desplome del consumo interno.

La profunda crisis se refleja también en el empleo. Un informe de EconViews, basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), revela que entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos registrados en textiles, confecciones, cuero y calzado, lo que representa una caída del 15,1%, la más profunda de toda la industria. La Fundación ProTejer añade que, en el mismo período, cerraron 558 establecimientos, una contracción del 9% que impactó especialmente en indumentaria y cuero y calzado.

Cruces con el Gobierno y el impacto de las importaciones

El alivio para la industria textil llega tras un período de críticas y la apertura importadora. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha cuestionado duramente al sector en varias oportunidades. Meses atrás, sostuvo:

“Nunca en mi vida compré ropa en la Argentina porque era un robo. Entonces, los que teníamos posibilidad de viajar o algo, la adquiríamos afuera”

. También chicaneó a los empresarios del rubro, afirmando: “Los conozco a la mayoría, excelente gente, los quiero mucho, y el que no viaja en primera no es porque viaja en económica, es porque tiene avión privado”.

Frente a estas declaraciones, a principios de año, la Federación de Industrias Textiles Argentinas emitió un comunicado donde señalaba: “El problema actual no es la apertura, sino el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal. Más del 70% de las importaciones ingresan a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la principal materia prima”.

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