Conflicto por Adorni: los gobernadores aliados evitan ser verdugos y patean la pelota a Milei
CÓRDOBA.- Los gobernadores aliados al gobierno nacional han resuelto no aparecer como los verdugos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el Congreso. La estrategia, según interpretan, busca evitar facilitarle una solución al presidente Javier Milei en medio de la polémica por la situación patrimonial del funcionario. El tema, que lleva semanas en las conversaciones con el ministro Diego Santilli, encargado de las negociaciones, es un punto de tensión que los mandatarios provinciales prefieren que resuelva la Casa Rosada.
Esta dinámica, que incluye el intercambio de favores como la reciente ronda de anticipos financieros a las provincias, se inscribe en un contexto donde los gobernadores buscan evitar la confrontación directa con el oficialismo. En el caso específico de Adorni, la postura es aún más marcada. Consideran que la permanencia del jefe de Gabinete, sin necesidad de su intervención, genera un desgaste en la imagen de Milei y erosiona una de sus banderas principales: la lucha contra lo que denomina “la casta”.
“Se cansó de tratarnos de ‘casta’ y de ‘degenerados fiscales’ -repasó un gobernador norteño-. Ahora prefiere seguir sosteniendo a Adorni e insiste en que esperará la definición de la Justicia: es su problema, que lo resuelva”. Esta postura se mantiene desde que la oposición en el Senado y Diputados impulsó sesiones especiales y mociones de censura para que Adorni diera explicaciones sobre su patrimonio, iniciativas que hasta el momento han fracasado.
Milei, en declaraciones a El Observador España, afirmó que si la Justicia lo considera culpable, lo “vuela” o “eyecta de una patada”, aunque manifestó creer en su “honestidad” y consideró “absolutamente plausible” su crecimiento patrimonial. Tras estas declaraciones, un gobernador aliado consultado por LA NACION graficó en tono futbolístico: “¿Para qué meternos? Si jugamos en el Congreso le resolvemos la situación y quedamos a tiro de sus discursos. La pelota está en la cancha del Presidente, que juegue o espere, porque capaz se cae solo”.
Los mandatarios coinciden en que las postergaciones en el Congreso no significan que el tema esté “cerrado” y admiten que sus posiciones podrían variar en función de la evolución de la opinión pública. Además, observan de cerca la estrategia del PRO, partido que por un lado exige la renuncia de Adorni, pero cuyos legisladores lo salvan en el Congreso.
La lectura de un mandatario cercano a Mauricio Macri es que, “por ahora, es Milei el que paga el costo político” de sostener al Jefe de Gabinete. Si la balanza se inclinara, los gobernadores podrían modificar su accionar.
Guardar distancia y priorizar la gestión provincial
Desde el grupo de peronistas aliados, integrado por el salteño Gustavo Sáenz, el catamarqueño Raúl Jalil y el tucumano Juan Manzur, se le planteó a Diego Santilli hace semanas que la situación de Adorni debía ser responsabilidad directa de Milei. La sesión en la Cámara de Diputados, que buscaba debatir el tema, naufragó por falta de quórum.
En aquel intento, el catamarqueño Jalil habilitó la presencia de dos de sus tres legisladores, mientras que faltaron los tres de Manzur y ocho de los nueve miembros de Innovación Federal, bloque con línea directa con Sáenz y el misionero Hugo Passalacqua.
“A mí no me preocupa Adorni. A mí me preocupa el gas de los salteños, me preocupa la ruta, me preocupa la falta de medicamentos oncológicos, me preocupa que la gente no llegue a fin de mes, me preocupa la falta de consumo, las empresas que cierran y la gente que se queda sin trabajo”, declaró Gustavo Sáenz.
Con estas palabras, el gobernador salteño buscó mostrarse enfocado en la gestión provincial y distanciarse de la polémica nacional.
También hubo bajas en el bloque de Provincias Unidas, cuyos gobernadores mantienen un vínculo zigzagueante con la Rosada. Aunque suelen ser más críticos públicamente, en muchas ocasiones colaboran con los libertarios en el Congreso. “Si fuese un funcionario de mi gobierno el que estuviera en la situación de Adorni, ya no estaría en el gobierno desde hace mucho tiempo”, afirmó el santafesino Maximiliano Pullaro, confirmando que no apoyaba la moción de censura.
La diputada nacional Gisela Scaglia, cercana a Pullaro, no estuvo presente en la sesión de Diputados, al igual que tres legisladores cordobeses que responden a Martín Llaryora. Su antecesor y actual legislador, Juan Schiaretti, quien había pedido la renuncia de Adorni, sí sentó en su banca.

