Economía

Inversión en Argentina: cae 11,6% interanual pese a anuncios del RIGI

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La inversión en Argentina registra una marcada caída del 11,6% en el primer trimestre de este año en comparación con el mismo período de 2025, según datos del INDEC. Esta contracción se suma a cuatro trimestres consecutivos de retroceso, a pesar de los múltiples anuncios y la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) por parte del Gobierno.

El informe oficial también detalla que la inversión disminuyó un 1,7% respecto al último trimestre del año pasado. Esta tendencia ocurre en un contexto donde la economía argentina experimentó un crecimiento del 2,3% en el mismo período, generando una paradoja que analistas intentan desentrañar. Actualmente, la inversión representa el 16% del Producto Bruto Interno (PBI), un valor superior al 14% de 2019, pero significativamente por debajo del pico del 20% alcanzado en 2007. Desde la Fundación Mediterránea, señalan que para apalancar un proceso de desarrollo sostenido, la inversión debería alcanzar el 25% del PBI.

Las razones detrás de la caída

Expertos de diversas consultoras y organizaciones coinciden en que la debilidad de la demanda interna es el principal factor que explica la contracción de la inversión. Desde Misión Productiva, explican que:

“La masa de ingresos formales se encuentra cerca de un 10% por debajo de los niveles de noviembre de 2023 y permanece estancada en niveles históricamente bajos. Esto implica una menor capacidad de consumo para amplios sectores de la población y reduce los incentivos para ampliar la capacidad productiva.”

A esto se suma la paralización de la obra pública, que históricamente representa entre el 10% y el 15% de la inversión total, y la falta de dinamismo en la construcción privada, que no logra compensar este déficit. La combinación de costos elevados, una demanda moderada y un financiamiento insuficiente crea un escenario poco propicio para nuevos desarrollos, según Misión Productiva.

RIGI y financiamiento productivo

El Gobierno ha impulsado el RIGI como una bandera para atraer nuevos capitales, ofreciendo ventajas impositivas y cambiarias. Hasta el momento, se aprobaron 16 proyectos, mayoritariamente vinculados a energía y minería, por un monto de 29.000 millones de dólares, y hay 111.000 millones de dólares en proyectos bajo evaluación. Sin embargo, la aguja de la inversión general sigue en rojo.

Desde la Fundación Mediterránea, advierten que los montos comprometidos por el RIGI, aunque significativos, se ejecutan a lo largo del tiempo, con apenas un 6% de esos montos previstos para este año. Esto significa que su impacto en la inversión total es gradual y no compensa la caída actual. Además, la falta de financiamiento productivo es otro punto crítico. Misión Productiva subraya que:

“Mientras otros países combinan estabilidad macroeconómica con herramientas activas para estimular inversiones estratégicas, la estrategia local descansa casi exclusivamente en la expectativa de que la estabilización genere por sí sola un aumento de la inversión.”

La consultora Equilibra añade que, pese al influjo de capitales hacia minería y Vaca Muerta, las elevadas tasas de interés activas (aún por encima de la inflación), la anemia de la demanda interna y la competencia internacional explican la contracción. Para ACM, la divergencia entre el PBI y la inversión es relevante porque la inversión condiciona la sostenibilidad del ciclo alcista del producto y su capacidad de generar empleo formal. Hacia adelante, la continuidad de la expansión dependerá de la mejora del salario real y la recomposición del crédito.

Finalmente, la Fundación Mediterránea enfatiza que para cerrar el déficit de inversión, los esfuerzos deben enfocarse en hacer más atractivo explotar las ventajas de Argentina, en lugar de seguir agregando «super» excepciones, mientras el resto de la producción lidia con los «enormes déficits institucionales» que persisten en el país.

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