Política

Herencia política: para Diego Guelar, Javier Milei es el mejor heredero de Juan Domingo Perón

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El exembajador argentino Diego Ramiro Guelar sacudió el debate político al trazar una serie de inesperadas y profundas coincidencias entre el estilo de gobierno de Javier Milei y el legado histórico de Juan Domingo Perón. A través de un pormenorizado análisis de la geopolítica, la asistencia social y la relación con la tecnología, el diplomático argumentó por qué considera al actual mandatario libertario como el continuador más claro de ciertas lógicas de poder del fundador del justicialismo.

Pragmatismo geopolítico y la asistencia social

En el plano internacional, Guelar comparó el actual alineamiento de la Casa Rosada con los Estados Unidos —mientras preserva a China como su principal socio comercial— con el giro que Perón implementó al asumir su tercera presidencia en 1973. En aquel entonces, el líder justicialista designó a Alejandro Orfila en Washington con directivas explícitas de alineamiento hemisférico, al mismo tiempo que enviaba a su vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón, y a José López Rega a Beijing. Según una carta personal de Perón a Orfila citada por Guelar, el objetivo era:

«arreglar todos los asuntos pendientes con los EEUU» y «lograr una sintonía absoluta con Washington en materia hemisférica y de cuestiones globales, comenzando con la absoluta identificación en la lucha contra el comunismo…»

Otro de los ejes de coincidencia marcados por el exembajador radica en lo que denomina el «imperativo social». Aunque la retórica libertaria rechaza el concepto de justicia social, Guelar advierte que, en la práctica, la gestión de la ministra Sandra Pettovello ejecuta el mayor presupuesto de asistencia directa de la historia reciente. Desde el Ministerio de Capital Humano se emiten mensualmente entre 6 y 7 millones de cheques de subsidios individuales de los que dependen más de 20 millones de argentinos, con la diferencia fundamental de haber desarticulado el clientelismo y la intermediación de los punteros políticos.

La modernidad tecnológica y el personalismo institucional

El análisis también vincula la obsesión de Milei por la Inteligencia Artificial con la búsqueda de modernidad que caracterizó al primer peronismo en las décadas de 1940 y 1950, cuando el foco estaba puesto en el laborismo, la radio, la televisión y la infraestructura pública. Asimismo, Guelar equiparó los intentos del actual oficialismo por atraer grandes inversiones corporativas con los históricos contratos petroleros que Perón intentó firmar con la compañía California Standard Oil para impulsar el desarrollo energético nacional.

Finalmente, el exdiplomático analizó la concepción del poder y las instituciones de ambos líderes. Tras definir que «nadie es más peronista que Milei», señaló que ambos comparten la desconfianza por el orden liberal clásico y prefieren una comunicación directa con sus bases para consolidar reformas de fondo. El gran interrogante pendiente, concluye Guelar, sigue siendo la consolidación de un sistema político maduro que garantice políticas de Estado más allá de los liderazgos personalistas de turno.

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