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Giro productivo en Mendoza: el vino pierde terreno frente a pistachos, cerezas y ganadería

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MENDOZA.- La tierra del vino está experimentando un proceso de cambio profundo y, según las autoridades, «inevitable». La crisis internacional en el consumo de la bebida, con un mercado que prioriza la calidad, la moderación y los hábitos saludables, genera preocupación en el sector primario por la caída de ventas y el bajo precio de la uva. Esta situación impulsa a pequeños y medianos productores a abandonar la vitivinicultura o a reconvertirse hacia varietales premium y otros productos como el pistacho, la cereza y la ganadería.

De acuerdo con estimaciones oficiales del Ministerio de la Producción de Mendoza, más del 10% de los productores locales ya iniciaron este camino de transformación.

El llamado a la reconversión y las nuevas oportunidades

Rodolfo Vargas Arizu, titular de la cartera de Producción provincial, contextualizó la compleja situación que obliga a agricultores e industriales a readaptarse.

“Hay oportunidades todos los días. Muchos quieren que su problema se lo resuelva el Estado. Esto lo vemos bastante en la vitivinicultura. Es momento de entender el proceso y adaptarse a los cambios”, expresó el funcionario, quien hizo un llamado a los productores: “Métanse en la cereza, en el pistacho, en las pasturas; tengan vacas”.

La caída mundial del consumo de vino, los bajos precios de la uva, la falta de financiamiento, la exigencia de calidad, los fenómenos meteorológicos adversos y el aumento de los costos de servicios son algunos de los factores que complican la actividad. Por ello, algunos productores optan por dejar las fincas, no levantar la cosecha o emprender un cambio radical, erradicando viñedos de varietales criollos para reimplantar uvas de alta gama como Malbec y Cabernet Franc.

Frutos secos y ganadería en ascenso

Además de la reconversión dentro del sector vitivinícola, crece el interés por otros rubros. Los frutos secos, como el pistacho, la almendra y la nuez, muestran un notable dinamismo. “Estamos con un crecimiento que se triplicó en tres años. Todo lo exportable genera mayor interés”, indicó Vargas Arizu.

También se observa un crecimiento sostenido de las pasturas, especialmente la alfalfa, y la ganadería. La optimización de los sistemas de riego abre nuevas posibilidades para esta actividad en la provincia. El ministro destacó un proyecto en el sur mendocino con más de 700 hectáreas de pasturas y 20 pivotes de riego, lo que permite un crecimiento constante. La ganadería en San Rafael y General Alvear evoluciona, buscando abastecer la demanda de carne provincial, que actualmente solo cubre el 15%. Vargas Arizu resaltó la importancia de que los terneros permanezcan en Mendoza, mejorando la alimentación y aplicando el destete precoz para optimizar la reproducción.

La cereza, el ajo y la papa, nuevas apuestas

Otros cultivos que ganan terreno incluyen la ciruela, el ajo, la papa y el tomate. La asociación productora “Tomate 2000” ha logrado contratos en dólares para la exportación de salsa de tomate, cultivando más de 4000 hectáreas. La empresa Simplot, por su parte, ha comunicado la necesidad de 2000 hectáreas adicionales de papa, un cultivo que actualmente importa desde el sur del país.

La producción y exportación de semillas híbridas de cebolla y zanahoria también se destaca, con Mendoza aportando el 40% del total nacional cultivado. Las condiciones climáticas y la experiencia hortícola posicionan a la provincia como un lugar viable para esta actividad, al nivel de regiones en Australia, México y Sudáfrica.

La cereza en fresco genera particular interés debido a que las condiciones climáticas mendocinas permiten su producción en “primicia”, incluso antes que Chile, abriendo oportunidades de exportación a mercados como Estados Unidos y la Unión Europea. El menor valor de las tierras y la seguridad jurídica provincial también atraen a nuevos inversores.

A pesar de la reconversión, Vargas Arizu enfatizó la calidad del vino mendocino: “En cuanto al vino, tenemos la mejor relación calidad-precio del mundo. Hay que salir a vender, convencer al comprador. Tenemos mucho para crecer. Es importante adaptarse y prepararse para lo que demanda el mundo, sobre todo alta gama, por lo que se observa un cambio en la plantación de variedades”. El funcionario concluyó que, aunque el presente sea desafiante, la apuesta es llegar a buen puerto, confiando en una mejora de la rentabilidad para los productores.

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