Pacto de gobernabilidad: Milei busca blindar su reelección en un frágil acuerdo con los gobernadores
El gobierno de Javier Milei ensaya un profundo giro pragmático en su estrategia política al priorizar la reelección presidencial como el objetivo supremo de su gestión. Esta definición estratégica obligó a la Casa Rosada a archivar el purismo libertario y reabrir canales de negociación con los gobernadores provinciales, dando forma a un nuevo y frágil acuerdo de gobernabilidad sostenido por necesidades mutuas y desconfianzas históricas.
El pragmatismo de la supervivencia
Tras superar tensiones internas recientes que involucraron al vocero Manuel Adorni, el oficialismo recuperó la dinámica de su mesa política bajo una premisa clara: subordinar toda iniciativa económica y electoral al futuro político del Presidente. Este viraje, promovido por el asesor Santiago Caputo y finalmente convalidado por Karina Milei y los Menem, habilitó la posibilidad de tejer alianzas y entendimientos con otras fuerzas políticas en distritos donde La Libertad Avanza carece de estructura competitiva.
La nueva sintonía se materializó en gestos concretos, como las fotos grupales durante la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete y el acto del 9 de Julio en Tucumán. En el plano económico, el ministro Luis Caputo busca dar señales de previsibilidad a los mercados mediante el anuncio de financiamiento para los pagos de la deuda y el impulso de leyes clave en el Congreso, tales como la reforma del Banco Central, el RIGI II y la propiedad privada. Para consolidar este rumbo, el oficialismo necesita el blindaje legislativo que solo los gobernadores pueden aportar.
La paradoja de las debilidades cruzadas
Este acercamiento responde a lo que analistas definen como un sistema político confederal, donde el Poder Ejecutivo carece de mayorías parlamentarias propias y las provincias gozan de una autonomía política inédita, consolidada desde la reforma constitucional de 1994. Sin embargo, como señala el politólogo Marcelo Leiras, rige una «paradoja de las debilidades cruzadas»: los gobernadores manejan sus territorios con independencia pero sufren una severa subordinación fiscal ante la falta de una nueva ley de coparticipación que reemplace a la de 1988.
La asfixia financiera de las provincias es real. Durante el primer semestre de gestión, los giros nacionales a los distritos sufrieron una caída del 5,3% en comparación con el mismo período de 2025, lo que representa unos $2000 millones de pesos menos en valores constantes. Este desplome se explica por una baja del 2,8% en las transferencias automáticas y un drástico recorte del 61,8% en las partidas discrecionales, obligando a los mandatarios provinciales a negociar activamente con Balcarce 50.
Reforma electoral y el escollo de la desconfianza
El terreno donde se miden estos acuerdos informales es la reforma electoral que impulsa el oficialismo. Ante la falta de votos para eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el Gobierno ahora apunta a su suspensión. La medida no genera mayores resistencias en los gobernadores, ya que la gran mayoría ha desactivado las primarias en sus distritos. De hecho, solo siete provincias mantienen el sistema vigente: Buenos Aires, CABA, Catamarca, Chaco, Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe.
El punto de mayor debate radica en la implementación de las listas «colectoras» o de adhesión, un esquema que permitiría a Milei colgar de su boleta presidencial listas legislativas de diferentes partidos aliados. No obstante, la desconfianza mutua traba el avance de un acuerdo a largo plazo. Los gobernadores temen ser desairados al momento del cierre de listas y reclaman gestos de reciprocidad política que hoy escasean.
La fragilidad del pacto quedó expuesta tras el reciente acto en Tucumán, donde la brevedad del contacto con el Presidente dejó un sabor amargo en varios mandatarios aliados. En la mesa política del Gobierno, sin embargo, prevalece una mirada realista que resume el escenario actual:
“Estamos todos muy finitos de imagen y de plata. A todos nos conviene acordar”

