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Pobreza infantil: UNICEF alerta por más de 5 millones de chicos afectados y riesgo de reversión

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La pobreza infantil en Argentina, si bien registra una disminución sostenida desde su pico en 2024, aún afecta a más de 5 millones de niñas, niños y adolescentes. Los datos oficiales del segundo semestre de 2025 ubican la pobreza infantil en un 42,3%, un nivel cercano al de 2017-2018. Sin embargo, esta mejora, aunque positiva, es frágil y no debe ocultar las profundas desigualdades que persisten en el país, según advierte Rafael Ramírez Mesec, representante de UNICEF Argentina.

El informe de UNICEF destaca que detrás del promedio nacional se esconden brechas significativas. Los hogares con bajo nivel educativo, aquellos donde la persona de referencia se encuentra en situación de informalidad o desempleo, y los hogares monoparentales liderados por mujeres (que además asumen mayores cargas de cuidado) registran niveles de pobreza considerablemente superiores al promedio. Estas disparidades, aunque no son nuevas, subrayan la necesidad de implementar políticas más focalizadas y sostenidas en el tiempo para abordar sus causas estructurales.

Fragilidad de la recuperación y privaciones no monetarias

Un elemento crucial que invita a la prudencia son las proyecciones para la mitad de 2026, que señalan un riesgo objetivo de que la actual recuperación pueda desacelerarse o incluso revertirse. Este escenario pone de manifiesto la fragilidad de los avances logrados hasta el momento y refuerza la importancia de sostener y profundizar las políticas dirigidas a la infancia, especialmente en un contexto de consolidación fiscal y reconfiguración económica que podría impactar negativamente en los sectores más vulnerables.

Además de la pobreza monetaria, UNICEF enfatiza la importancia de otra medición clave del bienestar infantil: las privaciones no monetarias. Las dimensiones que permite medir la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sugieren un estancamiento desde 2020 en este ámbito. Estas privaciones, que no responden de la misma manera a los ciclos económicos, se refieren a aspectos estructurales como la calidad de la vivienda, el acceso a servicios básicos (agua segura y saneamiento) y las condiciones de acceso y trayectorias en el sistema educativo. A diferencia de la pobreza por ingresos, estas problemáticas no se resuelven únicamente con la mejora del poder adquisitivo de los hogares.

Estrategia integral y agenda pendiente

Abordar estas privaciones no monetarias requiere de políticas sectoriales sostenidas, inversiones estratégicas y una coordinación efectiva entre el Estado nacional, las provincias y los municipios. Implica pensar en el mediano y largo plazo, reconociendo que el desarrollo integral de la niñez y la reducción estructural de la pobreza dependen de múltiples dimensiones que trascienden lo estrictamente referido al ingreso monetario.

En este contexto desafiante, UNICEF subraya la necesidad de asegurar la prioridad de la niñez en la agenda pública. Esto implica proteger y fortalecer las políticas de ingresos que han demostrado ser efectivas para reducir la pobreza extrema, y avanzar en mejoras estructurales en vivienda, salud, servicios y educación. La entidad propone consolidar una estrategia integral que convoque al Estado nacional, a las provincias y a los municipios, con el fin de transformar las mejoras coyunturales en avances sostenibles. Priorizar a la niñez hoy, concluye Ramírez Mesec, es apostar por un futuro más justo, equitativo y sostenible para la Argentina.

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