Tensión oficialista: Manuel Adorni, bajo la lupa del Senado y con Patricia Bullrich como «negociadora»
La situación de Manuel Adorni, vocero presidencial, se ha vuelto extremadamente delicada, al punto que su continuidad en el cargo parece depender directamente de Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad, una de las voces más críticas dentro del oficialismo respecto a la permanencia de Adorni en la Jefatura de Gabinete, es quien paradójicamente está negociando las condiciones para su presentación ante el Senado, prevista para el 25 de junio, a menos que decida renunciar antes.
Esta paradoja expone la debilidad que la situación de Adorni genera en Karina y Javier Milei, forzándolos a tolerar un desafío a su autoridad. La incertidumbre se agrava porque, tras cuatro meses de sostenerlo, no hay garantías de que la salida del vocero disipe la desconfianza de los inversores en la frágil institucionalidad argentina, un riesgo ya señalado por Standard & Poor’s.
Cada nueva revelación sobre la situación patrimonial de Adorni subraya una contradicción con la promesa de Milei de combatir los privilegios de la clase dirigente. En la conversación pública, Adorni se ha convertido en un símbolo de la desigualdad entre la “casta” y la ciudadanía, especialmente en un contexto de ajuste económico. Esta percepción choca con un panorama económico que, según las estadísticas, anticipa mejoras con inflación a la baja, reservas en aumento y proyecciones de ingresos significativos por minería, gas y petróleo.
El impacto en la Justicia y las designaciones
El desorden generado por las investigaciones que involucran a Adorni ha debilitado la posición del Gobierno para avanzar en la designación de más de 200 jueces. Esta reforma ambiciosa, que se esperaba capitalizar con la posible designación de Juan Bautista Mahiques, ha derivado en una interna en la familia judicial. Adorni, en este escenario, se ha transformado en la excusa perfecta para justificar deslices y disputas dentro de esa corporación.
En los tribunales, circula la versión de que Ariel Lijo solicitó ser incluido en la misión argentina reunida en París con el GAFI, posiblemente para influir en la disputa con Mahiques por la Procuración General. Un decreto firmado por Milei y el ministro de Justicia, que simplifica la designación de magistrados eliminando las audiencias públicas, podría ser interpretado como un guiño. A Lijo también le interesaría la designación de Tomás Rodríguez Ponte en el juzgado federal N°2 de Lomas de Zamora, dado que Ponte fue su secretario y es el magistrado que tiene en sus manos las causas de Adorni, así como las de $LIBRA y Andis.
Internas en la Corte y el Consejo de la Magistratura
La presunta solicitud de Lijo confirmaría una pérdida de influencia en Comodoro Py, tras su fallida designación en la Corte, promovida por Ricardo Lorenzetti. Este último buscaría subsanar esa situación con la propuesta de Mariano Borinsky y Karina Perilli para cubrir dos vacantes en la Corte, buscando así aliados para bloquear una eventual reelección de Horacio Rosatti como presidente del máximo tribunal.
En otro frente, Borinsky votó en disidencia en una causa donde se investigan maniobras extorsivas contra empresarios en Santa Fe, vinculando a figuras como Santiago Busaniche y Héctor Marchi (exadministrador de la Corte bajo Lorenzetti) con la invención de causas judiciales falsas para cobrar sobornos. La Justicia federal de Santa Fe investiga la participación del exjuez federal Marcelo Bailaque y el extitular del Arca en Santa Fe, Carlos Vaudagna. La reciente suspensión del juez federal de Rosario, Gastón Salmain, por el Consejo de la Magistratura, también se enmarca en la sospecha de complicidad con esta red.
El desorden judicial, catalizado por el caso Adorni, también despierta “tentaciones desviacionistas”, como la declaración de certeza presentada por Diego Barroetaveña, presidente de la Cámara Federal de Casación Penal, para saber si puede ser candidato en las próximas elecciones para el Consejo de la Magistratura, a pesar del veto de la Corte a la reelección de sus vocales.
Bullrich, entre Milei y Macri
Patricia Bullrich ha marcado distancia de los Milei al no rechazar el pliego de María Verónica Michelli como jueza, pese a que el Ejecutivo buscaba dilatar su designación por ser cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista que sigue las investigaciones judiciales sobre Adorni, $LIBRA y Andis. Este accionar, sumado a su irrenunciable aspiración presidencial, la posiciona de manera particular.
Además, Mauricio Macri, también instado por el “círculo rojo” a presentarse como alternativa a Milei, representa otro incentivo en este escenario. Aunque los grupos empresarios buscan que trabajen juntos, Macri desconfía de Bullrich. La ministra, por su parte, evita romper con los Milei para no acrecentar su reputación de “aliada díscola”.
La situación de Adorni presiona a Macri para acelerar con el PRO, dispuesto a votar la destitución del jefe de Gabinete si, el 25 de junio, no responde satisfactoriamente sobre los escándalos que lo envuelven. Este fue el acuerdo de Bullrich con la oposición para desactivar una moción de censura en su contra. Un tuit de Bullrich celebrando el triunfo de la selección argentina, con tres dedos abiertos, generó suspicacias, interpretándose como una posible alusión a tres goles, o bien, a la supuesta comisión pedida por autoridades de la Andis a proveedores de medicamentos.

