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Ajuste provincial: los gobernadores pagaron el aguinaldo pero enfrentan un semestre bajo extrema presión

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A pesar del severo estrés financiero que atraviesan las provincias por el recorte de fondos nacionales, todos los gobernadores argentinos lograron cumplir en tiempo y forma con el pago del medio aguinaldo de mitad de año. Sin embargo, el desembolso no oculta la fragilidad de las cuentas públicas del interior: las administraciones provinciales cerraron el primer semestre bajo extrema tensión, condicionadas por el desplome de la coparticipación, una reactivación económica dispar y la presión de los gremios estatales para reabrir paritarias de cara a la segunda mitad del año.

El mapa de la resistencia: auxilio a municipios y paritarias calientes

En la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof garantizó el pago del sueldo anual complementario (SAC), pero la crisis se trasladó a los distritos bonaerenses. Municipios como Azul debieron desdoblar el pago en dos cuotas, mientras que Villa Gesell y Monte Hermoso recurrieron a la ayuda financiera provincial. En el plano laboral, Kicillof logró desactivar el conflicto docente tras acordar con el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) una suba acumulada del 7% (5% en julio y 2% en agosto), aunque la presión sobre la caja estatal sigue siendo máxima.

La Patagonia y la región de Cuyo también reflejan realidades complejas. En Tierra del Fuego, Gustavo Melella despejó los rumores de demoras pero enfrenta duras paritarias en salud y educación. En Neuquén, pese al oxígeno de las regalías petroleras, Rolando Figueroa debate con ATE y UPCN subas que superen la inflación. Por su parte, el mendocino Alfredo Cornejo pagó el 19 de junio pero mantiene frentes abiertos con la salud (Ampros) y estatales (ATE), tras cerrar un incremento del 11% en dos tramos con docentes y judiciales. En San Juan, Marcelo Orrego elevó su oferta salarial docente al 6% y pasó a un cuarto intermedio hasta el 13 de julio, mientras que el santacruceño Claudio Vidal selló una paritaria docente del 17,8% acumulativo hasta noviembre, pero aún lidia con reclamos de la Policía provincial.

Asistencia financiera y ruidos en las intendencias

La situación municipal encendió alarmas en varias provincias. En Catamarca, Raúl Jalil debió estructurar un programa de créditos y subsidios para que las intendencias afrontaran los salarios. En Córdoba, aunque Martín Llaryora cumplió a nivel provincial, la capital provincial gobernada por Daniel Passerini sufrió demoras y protestas gremiales para reunir los $70.000 millones necesarios para el pago, que finalmente se concretó el 3 de julio. En Santa Fe, Maximiliano Pullaro reinició las paritarias tras el vencimiento del acuerdo del 12,5% semestral, en medio de dificultades financieras en comunas del interior.

Para hacer frente a las obligaciones, algunas provincias debieron recurrir al endeudamiento y al auxilio nacional. El chaqueño Leandro Zdero ratificó un convenio con la Casa Rosada para acceder a un anticipo financiero de $50.000 millones. En contraste, Santiago del Estero se diferenció del resto: la gestión de Elías Suárez no solo pagó el aguinaldo con recursos propios, sino que abonó la segunda cuota de un bono extraordinario de $1,2 millones anunciado en mayo.

El fantasma del déficit fiscal consolidado

El esfuerzo de los gobernadores por sostener el equilibrio fiscal quedó expuesto en un reciente informe del Ieral de la Fundación Mediterránea. Según el análisis, si las provincias hubieran mantenido el mismo nivel de gasto real que hace un año, el resultado fiscal consolidado habría pasado de un superávit del 1% del gasto total a un déficit del 2%. Las provincias con finanzas más comprometidas son Tierra del Fuego, Chaco, Chubut y Buenos Aires, lo que anticipa un segundo semestre marcado por un ajuste aún más severo y una creciente conflictividad social.

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