Mundial 2026: Lionel Messi y la Selección, ante la prueba de fuego definitiva frente a Inglaterra
La Selección argentina se prepara para disputar una de las semifinales más trascendentales de los últimos tiempos. Este miércoles a las 16:00 en Atlanta, el equipo nacional se medirá ante Inglaterra en busca del pase a la gran final del Mundial 2026. Más allá del objetivo deportivo, el encuentro representa un desafío de una dimensión histórica descomunal para Lionel Messi, quien se enfrenta a la inevitable comparación con la gesta de Diego Maradona en México 86, justamente ante el rival que despierta las fibras más sensibles del ser nacional.
El cruce evoca de inmediato las dos «M» que definen esta rivalidad: Malvinas y Maradona. Cuarenta años después de la mítica actuación del «Diez» en el Estadio Azteca, con la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo» frente a Peter Shilton, Messi tiene ante sí la oportunidad de liderar un triunfo heroico ante los ingleses, acaso el único gran casillero que le resta completar en su extraordinaria carrera. El ambiente ya se palpita en las tribunas, donde se espera la presencia de figuras como David Beckham —cuyo hijo Romeo es un confeso admirador de la Argentina de Messi— y de Diego Simeone, protagonista del recordado cruce en Francia 98 y padre de Giuliano, actual integrante del plantel nacional.
Un historial de batallas mundiales y homenajes
El duelo del miércoles será el sexto enfrentamiento mundialista entre ambas naciones. El historial registra momentos de alta tensión, como la derrota por 1-0 en los cuartos de final de Inglaterra 66 en Wembley, recordada por la expulsión de Antonio Ubaldo Rattín, el estrujado del banderín del córner y la posterior polémica con la alfombra de la reina. Precisamente, el plantel argentino viene de rendirle homenaje a Rattín luciendo un brazalete negro el pasado sábado. Los otros antecedentes incluyen la caída 3-1 en Chile 62 y la derrota por la mínima en Sapporo durante el Mundial 2002, contra dos únicas victorias argentinas en tiempo regular o penales (1986 y 1998).
La Scaloneta busca regularidad ante una Inglaterra convulsionada
La Selección llega a esta instancia tras un exigente triunfo ante Suiza, donde Julián Álvarez se vistió de héroe ante el desgaste físico del equipo. Aunque Messi arrastra la presión de no haber brillado ni convertido en el último encuentro, el grupo demostró que puede ganar sin depender exclusivamente de los destellos de su capitán. En la vereda de enfrente, Inglaterra arriba con turbulencias internas. El nombramiento del alemán Thomas Tuchel como director técnico desató duras críticas en la prensa británica, y la relación con el plantel ya muestra fisuras: la joven estrella Jude Bellingham no dudó en marcarle la cancha públicamente tras avanzar a semifinales, cuestionando las críticas del DT hacia el rendimiento del equipo.
«Quizá no sepa lo que es jugar en ese tipo de condiciones contra Erling Haaland, [Martin] Odegaard, [Antonio] Nusa y [Alexander] Sorloth»
Con la carga anímica al máximo pero con la lógica preocupación por posibles incidentes entre hinchadas en la previa del partido, Argentina asume el compromiso con la tranquilidad de la unión grupal, pero bajo la mirada atenta de un país que sueña con otra jornada de gloria eterna frente a su clásico rival.

