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Nicolás Pino respaldó el rumbo económico de Milei y marcó diferencias por el dólar: «Acordémonos de dónde venimos»

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En medio del debate económico sobre el nivel del tipo de cambio, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, se desmarcó de ciertos planteos al asegurar que el campo no necesita un dólar más alto. En cambio, el dirigente enfatizó la necesidad de un esquema cambiario estable, unificado y previsible que permita a los productores invertir, producir y comercializar bajo las mismas reglas.

Durante un almuerzo organizado por el Rotary Club de Buenos Aires, Pino destacó la normalización cambiaria de los últimos dos años y medio como uno de los avances más significativos para el sector agropecuario. A su vez, respaldó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, aunque subrayó que aún persisten desafíos importantes, como la eliminación total de las retenciones, la reducción de la presión tributaria y la disminución del “costo argentino”.

Previsibilidad antes que un valor específico del dólar

Al analizar la coyuntura, Pino insistió en que la previsibilidad es más crucial que un valor determinado del dólar para el sector. “Los productores esperan tener un tipo de cambio que sea lógico, queremos vender al mismo precio de lo que vamos a comprar los insumos. No pedimos nada raro, pero pedimos eso”, afirmó. Profundizando en esta idea, sostuvo que “el productor más que un número necesita que sea parejo” en referencia al mercado cambiario.

El titular de la SRA recordó que, en años anteriores, la brecha entre los distintos tipos de cambio llegó al 200%, una distorsión que consideró “mucho más nefasta que los Derechos de Exportación (DEX)” para algunas producciones. “Más allá de cuánto tiene que valer, lo importante es que sea un tipo de cambio unificado”, resumió. Para Pino, este escenario de mayor previsibilidad debe complementarse con reglas estables y justas, que son fundamentales para ganar competitividad y avanzar en la resolución de problemas estructurales como la infraestructura y la reducción del “costo argentino”.

“Acá uno se encuentra con impuestos nacionales, provinciales y el impuesto del intendente que te cobra una tasa por un servicio que no te brinda. Todo eso genera que el costo para el productor sea realmente elevado.”

Respaldo al rumbo económico y desafíos pendientes

Pino reconoció que el proceso económico actual exige esfuerzos, pero respaldó la dirección adoptada por la administración nacional. “Nos parece que el camino que se tomó en esta Argentina que empezó a marchar de otra manera es un camino duro, arduo, que nos cuesta a todos como ciudadanos, pero estamos convencidos de que es el camino que nos va a permitir llegar a una Argentina mucho más amable y lógica para vivir”, señaló.

El dirigente instó a no perder de vista el punto de partida: “Hay que mirar por el espejo retrovisor y decir: ‘Acordémonos de dónde venimos, dónde estábamos hace dos años y pico y cómo estamos hoy’. ¿Estamos en el ideal? Seguro que no, pero que el camino es el que hay que transitar, no nos cabe la menor duda”.

No obstante, insistió en la necesidad de reformas pendientes, destacando la eliminación de las retenciones, a las que calificó como “el impuesto más nocivo que puede haber para una producción” por generar la no inversión. Criticó que, durante muchos años, el Estado consideró al campo como una “caja de recaudación” en lugar de un aliado. Como ejemplo de las consecuencias de estas políticas, mencionó el estancamiento de la ganadería argentina en comparación con otros países de la región y recordó el impacto del cierre de las exportaciones de carne en 2006.

Pino también celebró el desarrollo de otros sectores como la minería, la energía y la economía del conocimiento, lo que permite que el campo “deje de ser el único brazo que sostiene al país”. Finalmente, enfatizó que “no hay inversión sin confianza, no hay crecimiento sin confianza, no hay comunidad sin confianza. La confianza no nace en un discurso, se construye todos los días”.

Interna en la SRA: Pino respondió a su vicepresidente

El presidente de la SRA también abordó la interna de la entidad de cara a las elecciones de septiembre, respondiendo a las críticas de su actual vicepresidente, Marcos Pereda, quien había hablado de una “supuesta degradación institucional”.

“Un vicepresidente no puede hablar de degradación institucional siendo él parte de la institución.”

Pino cuestionó que Pereda “haga campaña en contra del presidente y de su comisión directiva de la cual él [Pereda] es parte”, y reveló que el vicepresidente “no participa de las reuniones desde hace mucho tiempo, hace como tres años”. En este contexto, defendió la gestión de la actual conducción.

Respecto a los cuestionamientos al nuevo sistema informático de la SRA, Pino explicó que se trata de una inversión de más de US$2,5 millones, destinada a toda la entidad y no solo a los registros genealógicos. Reconoció que llevó más tiempo y dinero de lo previsto, pero aseguró que “se va a recuperar” y que actualmente “tenemos 15 personas trabajando todos los días para solucionar este inconveniente”.

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