Escándalo en el Pellegrini: tres denuncias por fotos de alumnas desnudas hechas con IA
El grave conflicto por la difusión y comercialización de imágenes adulteradas de alumnas de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, presuntamente distribuidas por compañeros de esa institución y del Colegio Nacional de Buenos Aires, escaló esta tarde en el ámbito judicial. La Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas de la Ciudad de Buenos Aires confirmó la recepción de tres denuncias sobre el hecho: una particular, otra de un organismo público y una tercera anónima.
Las estudiantes de segundo año del Pellegrini, con edades cercanas a los 14 años, descubrieron la existencia de un drive que contenía sus nombres, fotografías y los precios a los que sus imágenes eran vendidas. Algunas de estas fotos mostraban sus rostros con cuerpos generados por inteligencia artificial, mientras que otras las presentaban desnudas en imágenes robadas directamente de sus redes sociales.
La investigación preliminar, que se expandió a través de grupos de WhatsApp, reveló la presunta participación de alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires, tanto en la compra como en la venta de este material. Se estima que se comercializaban paquetes de diez fotos por $1000. Ambas instituciones educativas dependen de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Cronología del conflicto y el impacto en las aulas
Los mensajes de denuncia comenzaron a circular en redes sociales el domingo 29 de junio, impulsados por alumnas de ambos colegios. La frase “Ya ni en tus amigos podés confiar” reflejaba la indignación y la sensación de traición.
El lunes siguiente, las alumnas damnificadas del Pellegrini se negaron a compartir aula con sus compañeros señalados como responsables. La situación derivó en ruidazos y sentadas para exigir la intervención de las autoridades escolares. Esa misma tarde, los alumnos acusados no pudieron salir del colegio por la calle principal, ya que un grupo los esperaba para agredirlos y arrojarles huevos, obligando a sus padres a retirarlos.
Los estudiantes involucrados no asistieron a clases el martes siguiente. Tras una semana de reclamos, habrían regresado a la escuela este lunes. Ese mismo día, se encontró un mensaje amenazante en uno de los pupitres que decía:
Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas.
Las alumnas afectadas exigen que los responsables sean separados del curso o, incluso, expulsados.
Respuesta institucional y el rol de la Justicia
Inicialmente, las víctimas prefirieron manejar la situación internamente, sin realizar declaraciones públicas ni denuncias penales. Sin embargo, la gravedad de los hechos llevó a la presentación de las tres denuncias ante la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas.
Fuentes de la fiscalía indicaron que no es la primera vez que intervienen en casos de difusión de imágenes generadas con IA. Dada la minoría de edad de los presuntos autores, estos son inimputables. Por ello, la problemática suele abordarse de manera institucional, con la participación de las autoridades escolares, la Asesoría Tutelar y el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la ciudad.
La Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini emitió un comunicado, refiriéndose a “usos indebidos de medios digitales” y confirmando que inició una recolección de información a través de entrevistas con estudiantes y familias. La rectora Ana Barral precisó a LA NACION que se dieron “los primeros indicios de la posibilidad de vulneración de imágenes, como así también de ejercer algún tipo de violencia entre estudiantes”. Agregó que la información recabada fue puesta a disposición del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (Cdnnya) y que algunos estudiantes fueron suspendidos. La escuela, en consulta con el Cdnnya y el Ministerio Público Tutelar, adoptará las medidas correspondientes una vez concluidas las averiguaciones.
Por su parte, el Colegio Nacional de Buenos Aires, a través de su rectora Valeria Bergman, también difundió un comunicado. En él, aseguró haber abierto “canales de escucha y acompañamiento en articulación con diferentes agentes de la comunidad” y se comprometió a adoptar las “medidas pedagógicas y reparatorias que correspondan”.
Un día antes, un grupo de casi 1000 familias autoconvocadas había publicado una nota expresando su solidaridad con las víctimas y solicitando a las autoridades la activación de los protocolos existentes. La Comisión de Géneros del Centro de Estudiantes del Pellegrini también exigió una investigación seria y rápida, y llamó a la reflexión sobre la naturalización de estas conductas y la necesidad de romper el silencio.

