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Martín Miguel de Güemes: el héroe gaucho que defendió la frontera norte

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Cada 17 de junio, Argentina conmemora el Paso a la Inmortalidad del General Don Martín Miguel de Güemes, una fecha que honra al político y militar salteño, recordado por su fundamental rol en la Guerra de la Independencia. Su legado, ligado a la defensa del territorio nacional y al liderazgo de los míticos Los Infernales, lo posiciona como un prócer indiscutible de la historia argentina.

La fecha, un feriado nacional trasladable, suele mover su conmemoración al lunes anterior para conformar un fin de semana largo, permitiendo que más argentinos recuerden la valentía y el sacrificio de este caudillo, cuya vida estuvo dedicada a la causa independentista.

Martín Güemes: el aristócrata que lideró a los gauchos

Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte nació el 8 de febrero de 1785 en Salta, en el seno de una familia aristocrática. Desde joven, su destino se vinculó a la carrera militar: a los 14 años ingresó al Regimiento Fijo de Infantería. Sus primeros pasos lo encontraron en la Reconquista de Buenos Aires, bajo el mando de Santiago de Liniers, donde protagonizó una hazaña recordada: la toma del barco inglés Justine, encallado en el Río de la Plata.

En 1810, la Primera Junta lo envió al Alto Perú para sumarse al Ejército del Norte. Fue en esta misión donde Güemes forjó su leyenda, asumiendo el liderazgo de un escuadrón gaucho y dando origen a la célebre Guerra Gaucha. Su participación en la victoriosa Batalla de Suipacha el 7 de noviembre de 1810 consolidó su reconocimiento. La capacidad para conducir a diversos grupos y su creciente popularidad entre la comunidad gaucha lo llevaron a ser electo como el primer gobernador de la provincia de Salta, cargo que ocupó hasta 1821.

Güemes es considerado un prócer por sus audaces estrategias y su incansable lucha para contener las presiones realistas en el norte del país, siendo una pieza clave en el camino hacia la independencia. Su figura es, además, un referente esencial de la cultura autóctona y un símbolo del orgullo de la sociedad gaucha.

La emboscada y el legado de un héroe

“Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo, porque sé que tras de mí quedan ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas”

El fin de la vida de Güemes llegó el 7 de junio de 1821. Mientras se encontraba en la casa de su hermana, Magdalena “Macacha” Güemes de Tejada, fue alertado de un inminente ataque a Salta por parte de José María Valdés, un coronel salteño al servicio de los españoles. Al dirigirse al centro del conflicto, Güemes cayó en una emboscada. Fue herido de bala en la espalda y, tras diez días de agonía, falleció el 17 de junio de 1821, a los 36 años de edad. Sus últimas palabras, un mensaje de confianza en sus hombres, resuenan hasta hoy como un testamento de su compromiso con la patria.

La trascendencia de su figura fue reconocida oficialmente en 1999, cuando el Congreso de la Nación Argentina promulgó la Ley 25.172, declarando el 17 de junio como el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana en su honor. Años más tarde, el 22 de agosto de 2006, la Ley 26.125 lo declaró Héroe de la Nación Argentina y Numen Tutelar de Gendarmería Nacional, consolidando su lugar inmortal en el panteón de los grandes próceres argentinos.

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