Política

Reelección de Milei: el plan de Santilli para tejer alianzas y sortear las PASO

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Diego Santilli, el flamante jefe de Gabinete, asume un poder sin precedentes desde la creación de su cargo en 1994. A diferencia de sus predecesores, su designación lo convierte también en ministro del Interior y en interlocutor privilegiado tanto de los gobernadores como del Congreso. Esta concentración de funciones, formalizada por decreto, lo posiciona como una pieza clave en la estrategia de reelección del presidente Javier Milei, quien, según fuentes cercanas, se prepara para jugar su presidencia a «cara o ceca» en poco más de un año.

La misión de Santilli es ambiciosa: tender puentes entre las visiones de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y Santiago Caputo, influyente asesor presidencial, quienes hasta ahora mantenían posiciones divergentes sobre la conformación de alianzas electorales. Mientras Caputo proponía un pacto con 14 gobernadores, cediéndoles cargos provinciales a cambio de candidaturas nacionales para La Libertad Avanza, Karina Milei, con menor experiencia política, abogaba por una contienda puramente «mileísta». El ex diputado nacional, reconocido por su habilidad para moverse en el fuego cruzado sin ser afectado, busca una diagonal que contemple alianzas con diez o doce provincias.

Estrategia de alianzas provinciales y la mira en el AMBA

El plan de Santilli contempla descartar alianzas con algunas provincias peronistas «insalvables» como La Rioja, Formosa o Tierra del Fuego. También se evitan otras por «estética», pese a ser aliados parlamentarios, como el Tucumán de Osvaldo Jaldo. En Santa Cruz, sin embargo, la alianza con el gobernador peronista (no kirchnerista) Claudio Vidal se considera obligatoria para evitar un posible regreso del kirchnerismo provincial. Neuquén y Río Negro son distritos donde se negocian acuerdos con partidos provinciales, representados por Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck, respectivamente.

La situación en Córdoba es particular: el mileísmo no imagina un acuerdo con el peronismo local, sino una alianza con el macrismo y el radicalismo para enfrentar a los herederos de José Manuel de la Sota. Los distritos más estratégicos, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, concentran la atención. En la provincia de Buenos Aires, el gobierno de Milei está dispuesto a ensayar acuerdos con el macrismo para buscar un candidato común a gobernador que suceda a Axel Kicillof. El nombre de Cristian Ritondo, presidente del bloque de Pro en Diputados, emerge como una opción que goza de buena relación con el oficialismo nacional y la confianza de Mauricio Macri.

En la Capital Federal, si bien se acuerda un pacto electoral con Pro, el gobierno nacional se opone tenazmente a la reelección de Jorge Macri, citando una «mala e impopular gestión» y otros cuestionamientos personales. La dirigencia de Pro ya está al tanto de esta postura, y parte de su conducción coincide. La propuesta de Milei al expresidente Macri es que el candidato a alcalde sea de Pro, reservándose La Libertad Avanza la vicejefatura de gobierno porteño. El desafío, sin embargo, es cómo y quién le comunicará a Jorge Macri que debe dar un paso al costado.

Las PASO en la mira y el factor económico

Otro punto crucial en la estrategia electoral es el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Milei es un férreo opositor a estas elecciones, argumentando el «excesivo gasto» para el Estado (estimado en 300 millones de dólares) y la carga que representa para la sociedad tener que votar múltiples veces en un año. Sin embargo, ni Pro ni el radicalismo, aliados clave en el Congreso, quieren eliminarlas. Santilli, según versiones confiables, habría planteado una pregunta clave: «Si no quieren la eliminación de las PASO, ¿qué les parece una suspensión?». El argumento para convencer a los aliados es que las PASO de 2025 servirían solo para resolver la interna del peronismo entre el kirchnerismo y el peronismo no kirchnerista, beneficiando a sectores que Milei busca aislar, como los de Cristina y Máximo Kirchner.

La reelección de Milei, más allá de las alianzas políticas, dependerá también de la evolución económica y el respeto a las instituciones. El consultor Alejandro Catterberg señala que el Presidente necesita mostrar un mayor respeto institucional y un mejor ritmo en el crecimiento de la economía y el consumo. Si bien la administración actual ha logrado superávits fiscal y comercial, y una desaceleración de la inflación, el consumo ha caído, especialmente si se compara con los años 2022 y 2023. Los salarios, por ejemplo, aumentaron un 2,1 por ciento en el período de Milei, mientras que la inflación rozó el 3 por ciento.

Economistas como Fausto Spotorno anticipan una recuperación moderada del consumo y una «módica recuperación salarial» para el próximo año. La contención de la inflación es el mayor capital político de Milei, y en ese marco, no se descarta una lenta suba del precio del dólar, equiparable a la de otros países de América Latina, para evitar una subvaluación prolongada frente a monedas como el real brasileño, fundamental para el comercio bilateral. El proceso de actualización de tarifas de servicios públicos (electricidad, gas, agua y transporte) está prácticamente concluido, con «retoques» menores esperados, pero sin grandes aumentos para este año ni el próximo, buscando evitar cruzar la «línea roja» en un año electoral. El gobierno también busca atender a los sectores inmediatamente por encima de la línea de pobreza, mientras que a los que están por debajo, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, aumentó las ayudas estatales en un 400 por ciento, entregadas directamente a los beneficiarios para eliminar intermediarios.

Nunca Milei estuvo tan cerca de jugar a cara o ceca su presidencia

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