Vacaciones de invierno: siete destinos para escapadas a menos de 400 km de la Ciudad
El receso escolar se aproxima y la necesidad de viajar, alejarse de la rutina y reponer energías se hace sentir. Para quienes buscan un cambio de aire sin recorrer grandes distancias, seleccionamos siete destinos ubicados a no más de 400 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. La oferta es variada y contempla desde sitios pensados para familias con niños, establecimientos donde la historia dejó su impronta, lugares donde el glamour es protagonista, hasta alternativas con un cuidado diseño o que proponen experimentar la vida de pueblo. En todos los casos, la naturaleza se presenta como un factor clave para una estadía renovadora.
Estancias con historia y glamour
En Lobos, La Candelaria transporta a los visitantes al siglo XIX con su casco que evoca un castillo francés. Diseñado a fines de esa centuria, ofrece habitaciones palaciegas para parejas y un sector colonial ideal para familias. El molino, convertido en suite, garantiza total privacidad. Su parque, obra de Thays, es un espectáculo en sí mismo. Para estas vacaciones de invierno, La Candelaria propone un programa especial para niños que incluye charlas históricas, talleres de cocina, artesanías rurales, emociones y yoga, además de fogones con cuentacuentos y salidas nocturnas para explorar el campo.
A pocos pasos de Ezeiza, en Máximo Paz, la Estancia Villa María es sinónimo de lujo. Este palacio de estilo tudor-normando, diseñado por Alejandro Bustillo y construido en 1919 para Celedonio Pereda, se alza en medio de 74 hectáreas de llanura. Hoy funciona como un hotel boutique de once suites que combinan la elegancia de antaño con comodidades modernas. Su arquitectura de arcadas entrelazadas y escaleras de mármol invitan a soñar con la vida lujosa del campo argentino.
Diseño, relax y propuestas familiares
En San Miguel del Monte, La Bandada se presenta como un refugio de diseño y relax. Esta casa colonial del siglo XIX, rodeada de álamos, pinos y ginkgo-bilobas, fue renovada en 2007 para ofrecer luminosas habitaciones y departamentos con una atmósfera exquisita. Atendida por un equipo de nueve mujeres, fue distinguida en 2025 con una llave, un nuevo reconocimiento a la excelencia en alojamiento rural. La galería conecta con un extenso parque arbolado, ideal para el descanso.
Para las familias, Bolacuá en Gualeguaychú (Entre Ríos) ofrece un hotel de campo en versión all inclusive, con un fuerte énfasis en la recreación. En un predio de diez hectáreas, despliega una apretada grilla diaria de entretenimiento. Ofrece habitaciones dobles y familiares, así como un lodge de campo con cinco habitaciones. Los talleres de plástica, baile, juegos, clases de stretching y deportes como fútbol, vóley, tenis y arquería garantizan diversión. Los niños de 3 a 6 años tienen un espacio y animadoras dedicadas, mientras que los más grandes disfrutan de actividades guiadas por edad. Las noches se animan con cenas show, y todo, excepto las bebidas alcohólicas, está incluido.
Experiencias únicas y contacto con la naturaleza
En Punta Médanos, Palantelén combina playa y naufragios. Esta estancia ofrece la particularidad de tener el mar a pasos y los restos del velero Anna Hamburgo, encallado en 1891, visibles con una breve caminata. La casa principal se construyó con elementos de este barco, incorporando puertas de camarotes y una boiserie. Durante el invierno, la casa, con capacidad para ocho personas, se alquila de forma completa. Para parejas, La Usina, una construcción independiente con ambientación romántica, es la opción. En ambos casos, el desayuno y el servicio de mucama están incluidos.
En San Andrés de Giles, Les Aldudes es una hostería rural que rescata el encanto bucólico. Marta y Emilia, madre e hija, reciclaron la casa familiar de sus antepasados vascofranceses, los Saldhubehere, para crear este destino de cinco habitaciones. Marta oficia de anfitriona, mientras Emilia, experta en hotelería, diseña propuestas centradas en la experiencia campestre y el trato personalizado. Los desayunos caseros con mermeladas de frutales propios y repostería criolla son un deleite. En las diez hectáreas de la propiedad se crían caballos y vacas, y se pueden observar antiguas máquinas de labranza.
Finalmente, en Tandil, a 6 kilómetros del pueblo, Chacra Bliss ofrece un complejo de hostería y casas con una arquitectura inspirada en el Santa Fe Style, caracterizada por muros gruesos, ángulos redondeados y tonos tierra combinados con turquesas y verdes. Mark Welford recibe a los viajeros junto a su perra Kira, un Boyero de Berna. En invierno, el hogar encendido da la bienvenida. Las habitaciones en suite de la hostería son espaciosas y seductoras, ideales para parejas. Además, cuenta con cuatro casas —Guadalupe, Macarena, Al Cielo y Frida— completamente equipadas para una estadía independiente.

