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Tensión en el Gobierno: Bullrich desafía a Milei por una jueza y desata una “rebelión silenciosa”

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Una fuerte tensión sacude los cimientos del Gobierno de Javier Milei, luego de que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se negara a respaldar la estrategia oficial para bloquear el pliego de la jueza María Verónica Michelli. Este desacuerdo no solo expuso diferencias internas, sino que, según fuentes cercanas al Ejecutivo, habría desatado una “rebelión silenciosa” entre funcionarios incómodos con el accionar presidencial.

El conflicto se originó en la intención de la Casa Rosada de impedir la designación de Michelli como jueza del Tribunal Oral Federal N.º 3 de La Plata. Milei, que hasta el momento había reaccionado con vehemencia ante cualquier desafío a su autoridad, esta vez contuvo su furia, aunque expresó a Bullrich su desacuerdo con su postura. La ministra, por su parte, llegó a ofrecer su renuncia a la conducción del bloque de Senadores, la cual fue rechazada por el Presidente.

El trasfondo de la disputa por la jueza Michelli

Para el mandatario, la designación de Michelli, actual secretaria de Cámara del Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata, formaría parte de un presunto “círculo que fomenta movimientos destituyentes contra la Casa Rosada”. Milei vincula a la jueza con un periodista que, según su teoría, recibe órdenes para investigar casos que afectan al Gobierno, una “cuñada que asciende en la Justicia” y un “poderoso grupo económico” (en este caso, menciona a La Nación) que impulsa denuncias.

“La mafia confabulada contra nuestro Gobierno”, es la frase que Milei utiliza para describir esta percepción, un pensamiento que no oculta y que potencia entre sus socios más cercanos, incluyendo a su hermana Karina Milei y los militantes de redes sociales.

Sin embargo, esta visión no es compartida por todos en el Gabinete. La decisión de Bullrich de no acompañar el rechazo al pliego de Michelli habría puesto de manifiesto un malestar creciente entre varios ministros, diputados y secretarios de Estado, que se sienten incómodos con ciertas acciones del Presidente.

Una “rebelión silenciosa” en el Gobierno

El descontento interno no es nuevo. Fuentes gubernamentales señalan que los primeros capítulos de esta “rebelión silenciosa” se dieron en la confrontación con el periodismo, se intensificaron con los insultos a Paolo Rocca y se consolidaron con las sospechas de enriquecimiento ilícito que involucran al vocero presidencial, Manuel Adorni. Estos episodios son calificados como “sapos enormes, difíciles de tragar incluso para estómagos acostumbrados a ese ejercicio”.

La propia Bullrich había manifestado su preocupación ante la maniobra para impedir la designación de Michelli, comentando que tenía “quilombo adentro del bloque y ni hablar con los aliados”. La aprobación inesperada de los pliegos de 74 jueces y fiscales por parte del Senado, gracias a un movimiento de pinzas de la oposición, fue presentada por el Gobierno como un hecho histórico que, paradójicamente, pasó por alto la objeción a Michelli.

Aunque los voceros de la Casa Rosada hablaron de una “reconstrucción de la Justicia” que implica, entre otros aspectos, impedir el ascenso de familiares de periodistas, Milei se reserva el derecho de no firmar el decreto de aceptación de Michelli, dejando en suspenso su designación, quizás de forma indefinida.

Un día antes de la votación, Karina Milei, quien mantiene una relación tensa con Bullrich, convocó a la ministra a una reunión y luego publicaron una foto juntas. Este gesto, sin embargo, fue interpretado más como un intento de apaciguar las aguas que como una genuina señal de unidad.

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