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Florencia Salvarezza: «Cambiar los resultados de alfabetización no lleva tanto tiempo ni es costoso»

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Las recientes mejoras en los resultados de las pruebas Aprender 2025 en Lengua, celebradas por el Gobierno, no pueden atribuirse directamente al Plan Nacional de Alfabetización lanzado en 2024. Así lo afirma Florencia Salvarezza, reconocida especialista en lingüística y alfabetización, directora del Instituto de Neurociencia y Educación (Ineco) y discípula de Noam Chomsky. Según Salvarezza, los alumnos de sexto grado evaluados cursaron primer grado durante la pandemia de COVID-19 y no fueron alcanzados por el plan.

La experta subraya que un plan de alfabetización eficiente muestra resultados en el primer grado de implementación. Para que el impacto llegue a sexto grado, la cohorte debe transitar ese ciclo completo. El Plan Nacional de Alfabetización, enfocado en el primer ciclo (primero, segundo y tercer grado), se lanzó en mayo de 2024 y se puso en marcha en 2025, por lo que sus efectos aún no se reflejan en los estudiantes de sexto grado evaluados.

Las claves de la mejora en Lengua y el rol de las provincias

Salvarezza sugiere que la única explicación posible para las mejoras observadas en sexto grado es un impacto indirecto. Este podría deberse a un «efecto contagio» entre docentes, donde los maestros de grados superiores adoptan prácticas de alfabetización de sus colegas del primer ciclo, o a políticas activas de las provincias. Resalta que la alfabetización se ha convertido en un tema central de la política educativa, lo que genera un mayor foco en la lectura y escritura en todo el sistema.

La especialista también cuestiona la falta de objetivos medibles en la mayoría de los planes provinciales presentados en el marco del Plan Nacional de Alfabetización. «El ciento por ciento de los planes no tienen objetivos medibles», afirma Salvarezza, señalando que esto impide una auditoría clara y protege a las jurisdicciones de la rendición de cuentas sobre los resultados.

La «guerra de los métodos»: constructivismo vs. evidencia científica

Salvarezza critica el predominio de los métodos constructivistas en las provincias argentinas y en la región, a los que califica de «ideológicos» y «nada prescriptivos». Estos modelos, basados en teorías como las de Emilia Ferreiro o Paulo Freire, proponen que el niño «construya» la lectura a partir de la exposición a materiales y ambientes alfabetizadores. Sin embargo, la experta sostiene que, en la práctica, «no resultó» y que muchos países que los probaron «volvieron para atrás».

“El método constructivista para la alfabetización es nada prescriptivo con la idea de defender los intereses y los derechos del niño. Por eso se convirtió en un modelo muy ideológico. Pero cuando fue al campo de aplicación y se probó, no resultó”

En contraste, Salvarezza defiende los métodos estructurados, basados en la ciencia de la lectura. Estos proponen una enseñanza explícita y secuenciada de las letras por su sonido (fonema) y su representación gráfica (grafema). Los alumnos practican la lectura en voz alta desde el inicio de primer grado, conectando visión y lenguaje. Este enfoque, según la especialista, «es todo lo opuesto al constructivismo» y ha demostrado ser eficaz, especialmente para niños de sectores vulnerables.

Chaco, un modelo de éxito con el método estructurado

La provincia de Chaco, que históricamente ha tenido los peores resultados en las pruebas Aprender, implementó un cambio radical en su método de alfabetización en 2025, adoptando un programa estructurado. La ministra de Educación, Sofía Naidenoff, decidió cambiar la metodología constructivista inicial tras una capacitación teórica con la Fundación INECO, optando por el programa «Aprendo Leyendo» de Intelexia.

La experiencia chaqueña incluyó la capacitación online y presencial de 7.000 docentes de primer ciclo, y la provisión de materiales específicos. Los resultados fueron contundentes: la comprensión lectora de los chicos que terminaron primer grado en 2025 con el nuevo método fue del 61%, más del doble que el 26% del grupo control de 2024 que se alfabetizó con la metodología anterior. Además, se duplicó la cantidad de palabras leídas por minuto. Un dato crucial es que esta mejora se dio por igual en todos los niveles socioeconómicos, demostrando que el método estructurado «corrige el efecto cuna».

“En Chaco se aplica el método estructurado desde 2025. Uno de los números más impactantes es la comprensión lectora de los chicos que terminaron primer grado en 2024, es decir, el grupo control que no se alfabetizó con esa metodología: era de 26 por ciento. La comprensión lectora de los chicos que terminaron primer grado en 2025, y se alfabetizaron con el nuevo método, fue del 61 por ciento, más del doble que los otros”

Salvarezza concluye que «lo que falla en el sistema educativo argentino son los cimientos de la alfabetización» y que el cambio de resultados «no lleva tanto tiempo, es más simple de lo que parece y menos costoso». Solo se requiere «tomar la decisión y hacerlo», enfatizando que «si el sistema escolar funciona, el factor cuna, el origen sociocultural del niño, deja de condicionar».

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