Johanna Muñoz, la «mamá albañila» que conmueve e inspira construyendo el cuarto de su hija
Desde el partido de Moreno, en el oeste del conurbano bonaerense, la historia de Johanna Muñoz, una madre de 32 años, capturó la atención de millones en redes sociales. Con determinación y sus propias manos, Johanna se dedica a construir el cuarto soñado para su hija Brisa, quien el próximo 9 de agosto celebrará sus 15 años. Esta iniciativa, que nació como un regalo personal, se transformó rápidamente en un fenómeno viral y un mensaje de empoderamiento femenino.
El sueño de un espacio propio para Brisa quedó en suspenso hace seis años, tras la dolorosa pérdida del padre de Johanna. Sin embargo, la «mamá albañila» -como ya la apodan- decidió retomar el proyecto y, en cada momento libre que le deja su trabajo en una estación de servicio, se enfoca en levantar paredes, revocar y avanzar en la obra, destinando cada peso ahorrado a la concreción de este anhelo.
De un sueño personal a un fenómeno viral
Con la intención de inspirar a otras mujeres a perseguir sus propios proyectos y romper con prejuicios, hace apenas dos meses Johanna decidió abrir su cuenta de Instagram (@shohamunoz). En un lapso sorprendentemente corto, su comunidad de seguidores creció hasta superar los 80.000. Sus videos muestran coreografías mientras maneja la mezcladora, revoca paredes o realiza otras tareas de albañilería, evidenciando el progreso de la obra y la pasión que le pone a cada ladrillo.
El impacto de sus publicaciones fue tal que diversas marcas se acercaron a colaborar con ella, reconociendo no solo el esfuerzo de Johanna sino también el potente mensaje que transmite. Ella misma asegura que ya tiene un cuarto de su hogar revocado y que el dinero que logra ahorrar lo destina íntegramente a este proyecto, que también representa un sueño propio.
Desafiando estereotipos y encontrando satisfacción en el oficio
Johanna Muñoz enfatiza la satisfacción que siente al ver el progreso de su trabajo.
«Siento que cada vez que estoy construyendo no pierdo el tiempo. Termina el día y veo que es algo que creé yo, y me sienta muy bien»,
relata sobre su esfuerzo diario. Su incursión en la albañilería no es reciente; sus conocimientos se remontan a la infancia, cuando su padre la involucraba en la construcción desde los siete años.
«Mi papá me hacía ayudarlo desde los siete años. Después tomé coraje y arranqué»,
explica, describiendo el oficio como su «cable a tierra».
A pesar de no considerarse una profesional y admitir que a veces comete errores, Johanna no se detiene.
«No me dejo llevar por lo negativo. Me pongo en la cabeza que tiene que salir, y allá voy»,
afirma. Su objetivo no es solo construir un cuarto, sino también desafiar los estereotipos de género asociados a la albañilería.
«Quise mostrar el día a día para inspirar a las mujeres y demostrar que todo se puede. Esto es puro sacrificio. Parece que no se ve mucho a una mujer esforzándose en este oficio, y el mensaje que quiero dejar es que todo se puede: solamente hacen falta ganas»,
manifiesta.
No obstante, reconoce que aún enfrenta prejuicios.
«Está mal visto que la mujer trabaje así como yo»,
lamenta. Incluso, compartió que a su hija le incomoda que publique videos debido a las burlas de algunos compañeros de escuela. Pese a estas dificultades, Johanna mantiene su propósito de motivar a hombres y mujeres a aprovechar su tiempo y concretar sus propios proyectos.
«Busco incentivar a la gente, a las mujeres y a los hombres a que no pierdan el tiempo; que esas dos horas que pasan con el celular las aprovechen para revocar esa pared que les falta»,
concluye.

