De Burzaco al Mundial: la historia de Bruno Coronel, el joven que vendió su colección de camisetas para cubrir la Copa América
En 2022, mientras Lionel Messi levantaba la Copa del Mundo en Qatar, Bruno Coronel se hizo una promesa: “El próximo Mundial voy a estar ahí”. Cuatro años después, ese anhelo se transformó en realidad. Con apenas 21 años, este vecino de Burzaco y recién egresado de Periodismo en TEA y Deportea, viajó a Estados Unidos para cubrir la Copa América 2024 a través de sus redes sociales.
“No puede ser que esté acá, no puede ser que esté viviendo el sueño que anhelé hace cuatro años”, relata Bruno desde Estados Unidos, visiblemente emocionado por haber alcanzado su objetivo.
Un camino de esfuerzo y sacrificio
El recorrido hasta Norteamérica no fue sencillo. Durante los últimos cuatro años, Bruno combinó sus estudios con diversos trabajos y emprendimientos para reunir el dinero necesario que le permitiera afrontar los trámites y el viaje. Su ingenio y perseverancia lo llevaron a cortar el pasto de vecinos, colaborar en proyectos familiares y, quizás lo más significativo para un fanático, vender una parte importante de su colección de camisetas de fútbol.
Gran parte de esa colección le fue cedida por su hermana Gabriela, árbitra internacional FIFA, quien le regalaba casacas obtenidas en torneos y competencias. Junto con las que él había acumulado a lo largo de los años, decidieron desprenderse de muchas de ellas para recaudar los fondos necesarios y hacer posible la travesía.
La familia de Bruno también desempeñó un rol fundamental. Durante la pandemia, impulsaron un emprendimiento gastronómico que con el tiempo ganó popularidad en el barrio. Mientras una de sus hermanas tomaba los pedidos y sus padres preparaban panes y rosquitas caseras, Bruno se encargaba de las entregas en bicicleta.
“Mi vieja es la base de todo esto, me apoya en todo lo que hago”, asegura emocionado, y añade: “No voy a tener nunca las palabras ni el agradecimiento suficiente por todo lo que hizo por mí”.
Reconocimiento y encuentros inesperados
Ahora, mientras Bruno cumple su sueño en Estados Unidos, la gente que sigue su historia lo reconoce en las calles de Miami. “¿Cómo me van a pedir fotos a mí?”, le pregunta entre risas a su mamá. Muchos se acercan para felicitarlo por el esfuerzo y para enviarle saludos a su familia. “Che, tu vieja es una crack, mandale saludos a tu familia”, le comentan. “Qué me reconozcan por los videos del pan casero es una locura”, cuenta Bruno.
Además, esta aventura mundialista le brindó la oportunidad de cruzarse con algunos de sus referentes del fútbol, como Maxi Rodríguez, Diego Lugano y, de manera inolvidable, Lionel Messi.
“Todavía veo el video y no lo creo”, admite Bruno. El encuentro tuvo lugar durante la Dreams Cup, un torneo juvenil que reúne a promesas del fútbol, cuya inauguración se realizó en las instalaciones del Inter Miami. Entre los protagonistas de la categoría Sub-14, estaban Thiago Messi y Benjamín Suárez, hijos de Lionel Messi y Luis Suárez.
Bruno había logrado acreditarse para cubrir el evento, lo que le permitió seguir y documentar de cerca cada detalle. “En un momento me di vuelta y a cinco metros estaba Messi”, recuerda. Los nervios le jugaron una mala pasada y ni siquiera pudo llamarlo. Sin embargo, segundos después llegó el momento que repite una y otra vez en su celular: “Me saludó. Fue una locura”.
El sueño continúa
Aunque ya cumplió gran parte de su sueño, a Bruno aún le queda algo pendiente. Al viajar con un presupuesto muy ajustado, no pudo comprar entradas para los partidos ni consiguió acreditaciones para ingresar a los estadios durante el torneo. Por eso, “la frutillita del postre” sería poder entrar a alguno de los encuentros y vivir la experiencia desde adentro.
Sin embargo, asegura que ya estar en Estados Unidos contando el Mundial es mucho más de lo que imaginó cuando comenzó a planear este viaje. “Si alguien está leyendo esto, le diría que luche por lo que quiere, que lo pelee hasta el final. Se van a cerrar muchas puertas, porque así es la vida, pero hay que disfrutar el proceso, disfrutar cada día y no bajar los brazos”, sostiene Bruno Coronel, un ejemplo de perseverancia y pasión.

