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Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: un viaje a la génesis del fervor ricotero en Parque Sarmiento

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Buenos Aires se prepara para revivir una noche fundamental en la historia del rock nacional. El 9 de junio de 1990, el Estadio Cubierto de Parque Sarmiento fue escenario de un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que, para muchos, encapsuló la esencia de una época y la promesa de un fenómeno cultural sin precedentes. La periodista Virginia Messi, hoy redactora especializada en Policiales y Narcotráfico en Clarín, compartió un emotivo recuerdo de aquella jornada, sumergiéndose en la nostalgia de la juventud, la música y la particular atmósfera que rodeaba a la banda.

Messi describe el ambiente como una verdadera fiesta, donde el pogo incesante y las letras del Indio Solari y Skay Beilinson eran «una piña tras otra». Aquella noche, la banda presentó temas que luego formarían parte del icónico álbum La mosca y la sopa, como «Susanita». La experiencia, narrada casi 36 años después, pinta un cuadro de camaradería y euforia, donde caminar kilómetros por General Paz cantando y «borrachos no solo de alcohol» era parte de la mística ricotera. La ausencia de celulares y cámaras fotográficas en la época resalta la inmersión total en el momento, una «otra galaxia» para las nuevas generaciones.

La alegría antes de la tragedia y la masificación

El relato de Messi subraya un punto crucial: la alegría y la relativa inocencia de esos primeros recitales en Capital Federal. En junio de 1990, la sombra de la tragedia aún no se cernía sobre el universo ricotero. La muerte de Walter Bulacio, a manos de la Policía Federal en el recital de Obras de 1991, aún estaba por ocurrir, un hecho que cambiaría para siempre la relación entre la banda, sus seguidores y las fuerzas de seguridad. La periodista recuerda haber asistido también a ese concierto posterior, con la «libretita de mi DNI en el bolsillo de los jeans», una imagen que evoca la vulnerabilidad y la juventud de los asistentes.

A sus 19 años, Messi era una «recién iniciada» en el mundo ricotero, proveniente de un colegio católico y sin haber probado la cerveza. Sus amigos fueron los encargados de guiarla a través de las incomprensibles pero magnéticas letras de la banda, que ella, a pesar de no entender, no podía dejar de gritar. Eran, según sus palabras, «feroces, hermosos, ingenuos».

La poesía de Solari y Beilinson: un eco que perdura

Más allá de la experiencia personal, Messi rescata la profundidad lírica de la banda. Rememora el impacto de escuchar en vivo «El infierno está encantador», un tema escrito por el Indio Solari y Skay Beilinson en 1985. La letra, que interpela con preguntas como «¿Puede alguien decirme/ Me voy a comer tu dolor/ Y repetirme/ Te voy a salvar esta noche?», resuena en su memoria hasta el día de hoy, demostrando el poder atemporal de la poesía ricotera.

En 1985 el Indio Solari y Skay Beilinson escribieron «Puede alguien decirme/ Me voy a comer tu dolor/ Y repetirme/ Te voy a salvar esta noche?». la letra de El infierno está encantador. La escuché en vivo en Parque Sarmiento esa noche de junio 1990. La escucho en mi cabeza, siempre.

El testimonio de Virginia Messi ofrece una ventana a una época dorada de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, cuando la banda forjaba su leyenda en la efervescencia de sus recitales, construyendo una conexión inquebrantable con su público, mucho antes de convertirse en el fenómeno masivo que transformaría el rock argentino.

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