Cuadernos de las Coimas: pilotos revelaron valijas sin escanear y el destrato de los Kirchner
Pilotos y tripulantes de la flota presidencial utilizada por Néstor y Cristina Kirchner durante sus mandatos, brindaron detalles en las últimas dos audiencias del juicio oral por los Cuadernos de las Coimas. Sus declaraciones describieron dinámicas que incluyen vuelos con «solamente diarios y síntesis de prensa», valijas o bolsos de mano que en ocasiones no pasaban por los escáneres, y la orden de los Kirchner de «no moverse de la cabina», evidenciando una comunicación casi nula que, en momentos, rozaba el destrato.
El piloto militar Domingo Edgardo Zelaya, por ejemplo, reconoció el martes que le «dolía que no saluden» en un viaje presidencial a la India de más de una semana. Zelaya también cuestionó los protocolos: «Vi cuando llegaba el equipaje. Y no pasaba por el escáner», sostuvo, agregando: «¿Cómo puede ser que nosotros los tripulantes sí pasábamos nuestro bolso por el escáner y ellos no lo pasaban?» Aunque aclaró que la presencia de las mismas personas que subían los bolsos luego en el avión le daba «una pequeña tranquilidad de que no era nada peligroso», se preguntó retóricamente: «Ahora, qué llevaban ahí…»
Los testimonios, solicitados por la fiscal Fabiana León, buscan fortalecer la acusación fiscal que sostiene que Santa Cruz era el destino final del dinero recaudado en la maniobra que juzga el Tribunal Oral Federal N°7, donde Cristina Kirchner está acusada como jefa de una asociación ilícita.
El rol central de Daniel Muñoz y los vuelos exclusivos
El mecánico Gabriel Omar Falaschi describió este jueves que Daniel Muñoz, el fallecido secretario de los Kirchner y apuntado como uno de los recaudadores del dinero ilegal, tenía un asiento único y especial asignado en el avión, junto a la puerta del compartimiento matrimonial, en una zona que funcionaba como una pequeña oficina.
Varios pilotos relataron vuelos puntuales en los que Muñoz viajó como único pasajero. José Javier Videla, piloto militar del Tango 10, recordó un vuelo en el que el secretario llevaba una valija mediana junto a su asiento, negándose a despacharla en la bodega. Al llegar a destino, Muñoz descendió en un extremo de la pista, donde lo esperaban camionetas que ingresaron por un portón del alambre perimetral.
Otros tres testigos declararon en el mismo sentido, incluyendo el piloto militar Claudio Humberto Trerotola, quien sostuvo haber llevado a distintos secretarios presidenciales sin la presencia de los mandatarios, identificando a Muñoz en al menos uno de esos vuelos. El tripulante de cabina Ángel Alejandro Heate, por su parte, afirmó que el equipaje de la comitiva llegaba en camionetas de ceremonial o directamente del helicóptero y se subía al avión sin pasar por los escáneres de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Desconfianza presidencial y un piloto de confianza
Los testimonios sugieren una marcada desconfianza de Néstor Kirchner hacia los pilotos militares, lo que lo llevó a integrar a un piloto civil de su confianza, Sergio Velázquez, a la plantilla oficial. Según los relatos, Velázquez oficiaba de nexo entre el matrimonio Kirchner y el resto de los pilotos militares. Él mismo declaró que se ganó la confianza de Néstor Kirchner durante su gobernación en Santa Cruz y que, al asumir la Presidencia, Kirchner gestionó su incorporación al Tango 01, una aeronave hasta entonces manejada solo por militares.
Velázquez, quien admitió sentir cierto recelo por parte de sus colegas, declaró haber trasladado a Muñoz en «tres o cuatro» oportunidades desde Buenos Aires hasta Santa Cruz en vuelos exclusivos, en los que viajaban valijas cerradas con candados. Para el próximo martes, está prevista la declaración de otro piloto y dos tripulantes de la flota presidencial.
Muñoz, una pieza clave en la ruta del dinero
Daniel Muñoz, el fallecido exsecretario privado de Néstor Kirchner, es una figura central en la acusación fiscal, identificado como el receptor de los fondos ilegales. Su nombre aparece 87 veces en los cuadernos del chofer Oscar Centeno y fue mencionado por arrepentidos en la causa. Los acusadores sostienen que Muñoz era el responsable de transportar el dinero de Buenos Aires a Santa Cruz.
Muñoz falleció en 2016. Su mujer, Carolina Pochetti, fue procesada por integrar un complejo entramado societario que habría sacado del país al menos 70 millones de dólares, invertidos en 16 propiedades en Miami y dos en Nueva York, además de un proyecto de resort turístico en las islas Turks and Caicos. En agosto de 2025, la Cámara Federal confirmó el procesamiento de Pochetti como coautora de lavado de activos de origen ilícito, agravado por ser parte de una asociación ilícita, y amplió su embargo a $50.000 millones, equivalentes a unos 38 millones de dólares en ese momento.

