Hito en Chaco: Presentaron un «superalgodón» que promete US$700 millones anuales para el país
AVIA TERAI, Chaco.- Con la promesa de inaugurar una nueva era para el cultivo en el país, la empresa Gensus y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentaron Arandú IMICott. Se trata de la primera variedad de algodón resistente a herbicidas de la familia de las imidazolinonas desarrollada íntegramente en Argentina, un logro que proyecta un impacto económico significativo para la cadena.
El material es el resultado de más de siete años de trabajo conjunto entre investigadores públicos y el sector privado. Sus impulsores buscan mejorar el manejo de malezas, elevar la productividad, incrementar la calidad de la fibra y contribuir a la recuperación de un cultivo estratégico, especialmente para las provincias del norte argentino.
La presentación tuvo lugar en la planta que Gensus posee en Avia Terai, y contó con la presencia del gobernador chaqueño, Leandro Zdero, autoridades nacionales del INTA, el Instituto Nacional de Semillas (Inase) y la Secretaría de Agricultura, así como de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), productores y referentes de la cadena algodonera. Para sus creadores, este lanzamiento es el punto de partida de una estrategia tecnológica más ambiciosa, orientada a expandir la superficie sembrada, mejorar la competitividad y fortalecer el perfil exportador del sector hacia 2030.
Impacto económico y tecnológico
“Introducir esta semilla se tiene que traducir en 700 millones de dólares más para toda la cadena tecnológica”, afirmó Pablo Vaquero, presidente de Gensus. Esta estimación se basa en un plan de innovación que abarca nuevas tecnologías para el cultivo, incluyendo resistencia a herbicidas, protección contra insectos, tolerancia a la deriva de hormonales y mejoras en la calidad de la fibra.
Los ensayos realizados por Gensus y el INTA demuestran que Arandú IMICott ofrece un potencial de rendimiento superior al de las variedades actuales, con una mejora estimada del 12% en la producción. Además, promete una mayor homogeneidad en los lotes cosechados y mejores parámetros de calidad de fibra. La tecnología fue desarrollada por equipos de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Sáenz Peña y luego incorporada al programa de mejoramiento genético de Gensus.
El lanzamiento llega en un momento clave, donde la cadena algodonera argentina enfrenta desafíos como la competitividad, la presión de malezas resistentes, los problemas derivados de la deriva de herbicidas hormonales y la necesidad urgente de recuperar superficie sembrada. Vaquero adelantó que una de las próximas tecnologías en desarrollo buscará brindar tolerancia al 2,4-D, un problema que en los últimos años llevó a muchos productores a abandonar el cultivo por los daños causados por aplicaciones en lotes vecinos.
Propiedad intelectual y proyección internacional
La iniciativa se enmarca también en el programa Sembra Evolución, el sistema privado de reconocimiento de propiedad intelectual impulsado por semilleros y obtentores. Para los responsables del proyecto, la consolidación de mecanismos que retribuyan la innovación será crucial para acelerar la llegada de nuevas tecnologías. “El principal desafío es que el productor encuentre valor y respete la propiedad intelectual. Cuando eso no ocurre, las tecnologías llegan más tarde y el país pierde competitividad”, enfatizó Vaquero.
“Cuando no existe ese reconocimiento, las empresas desinvierten o avanzan mucho más lento. Las tecnologías llegan, pero llegan tarde, cuando ya perdieron competitividad frente al resto del mundo”
El empresario advirtió que Argentina aún tiene una asignatura pendiente en materia de reconocimiento de la propiedad intelectual sobre semillas, una condición que considera fundamental para atraer inversiones y acelerar la innovación. Las inversiones de Gensus en este desarrollo superaron los US$2 millones en los últimos diez años, destinados a investigación, ampliación de la planta de procesamiento, equipamiento para tratamiento de semillas, construcción de invernáculos y expansión de la superficie de ensayos.
Además del mercado local, Gensus ya trabaja en la proyección internacional de estas tecnologías. La empresa realiza evaluaciones en España junto con la firma semillera Guadalsem y planea expandirse a Grecia y Turquía, mercados con demanda de variedades no transgénicas desarrolladas mediante mutagénesis, una tecnología aceptada por la regulación europea.
El rol del INTA y la visión provincial
El gobernador Leandro Zdero calificó el desarrollo como “un hito desde el Chaco para el mundo” y lo vinculó con la necesidad de recuperar el protagonismo histórico del algodón en la provincia. Destacó que la nueva variedad aporta herramientas para mejorar la producción y la calidad de la fibra, valorando el trabajo conjunto entre el INTA y Gensus.
“Va a significar una mejor semilla para una mejor producción y una mejor calidad de fibra. Tiene ventajas increíbles porque ofrece protección frente a insectos y también frente a determinados herbicidas”
Para Alejandro Fried, director de Gensus, este lanzamiento marca un punto de inflexión para el cultivo. “Hace 20 años que no se lanzaba un evento biotecnológico. Esto, estrictamente hablando, no es una biotecnología, sino una mutagénesis, pero creemos que va a tener el mismo impacto que tuvo en su momento la introducción del BGRR en algodón”, explicó Fried, quien también subrayó la importancia de fortalecer los mecanismos de reconocimiento de la propiedad intelectual.
Carlos Vera, vicepresidente del INTA, resaltó la importancia de que la investigación del Estado se traduzca en beneficios concretos para el campo. Destacó el trabajo de los equipos de genética de la Estación Experimental Sáenz Peña y la transferencia tecnológica a través de Gensus. “Cuando el Estado aporta la investigación adaptada y el sector privado la industrialización, la fiscalización y la comercialización, el resultado es un modelo de trabajo que genera valor para toda la cadena”, concluyó Vera.

