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Etiquetado Frontal: el Gobierno busca eliminar la ley y legisladores ya presentaron un proyecto de derogación

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Tras el triunfo en la Cámara de Diputados con la media sanción de la Ley “Hojarasca”, el gobierno de Javier Milei avanza con su objetivo de modificar la ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como Etiquetado Frontal. En este contexto, legisladores oficialistas y del PRO ya presentaron un proyecto en el Congreso para su derogación.

La normativa vigente, sancionada en 2021, establece que los alimentos y bebidas analcohólicas con exceso de nutrientes críticos (sodio, azúcares, grasas y calorías) deben exhibir un rótulo en forma de octógono negro que advierte sobre su contenido. La ley se basa en los valores nutricionales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Además, la ley obliga a las empresas a rotular con una etiqueta rectangular los productos que contengan cafeína o edulcorante para desalentar su consumo en niños. También prohíbe la publicidad infantil (dibujos animados o promesas de regalos) en productos con sellos y limita su venta en establecimientos educativos.

Los cambios que impulsa el Ejecutivo y la Anmat

El gobierno de Milei busca modificar la norma. El Ministerio de Desregulación, a cargo de Federico Sturzenegger, ultima los detalles del proyecto que enviará al Congreso, manteniendo en reserva los cambios específicos que impulsará.

En 2024, la administración nacional ya había introducido modificaciones a la ley de Etiquetado Frontal a través de dos disposiciones de la Anmat. En ese momento, se resolvió que el cálculo de los nutrientes excesivos se realizaría únicamente sobre los componentes añadidos durante el proceso de elaboración, en lugar de incluir aquellos intrínsecos de los alimentos, aunque manteniendo los parámetros de la OPS.

Proyecto de derogación en el Congreso: los argumentos de los legisladores

Paralelamente a las acciones del Ejecutivo, la semana pasada ingresó al Congreso un proyecto para la derogación completa de la ley de Etiquetado Frontal. La iniciativa lleva la firma de los diputados nacionales Daiana Fernández Molero (Pro) y Alejandro Bongiovanni (La Libertad Avanza).

Los legisladores argumentan que el método de cálculo del exceso de componentes, que se mide por nutrientes en proporción de calorías totales y no en valores absolutos, genera una “distorsión de la información” para el consumidor. Señalan que, bajo el sistema actual, la gran mayoría de los productos (85% en 2023) lleva al menos un sello.

“La Ley de Etiquetado Frontal no solo no informa, sino que confunde. Si TODO tiene octógono negro, el sello no significa nada”, sostuvo Bongiovanni en su cuenta de X. “Además, le encarece los costos al productor y traba las exportaciones porque es incompatible con el Mercosur”.

Otro punto crítico señalado por los diputados es la falta de alineación con los sistemas de etiquetado de otros países del Mercosur. Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay utilizan un parámetro distinto para calcular el exceso de nutrientes críticos: se basan en valores absolutos por cada 100 gramos o mililitros, en lugar de la proporción de nutrientes en calorías totales. Los valores máximos aceptados varían entre países, siendo los sistemas de Brasil y Paraguay los más similares.

Los diputados firmantes subrayan que esta falta de uniformidad obstaculiza el comercio y la inversión, especialmente para pequeñas y medianas empresas. Ante la consulta de LA NACION, explicaron que buscan delegar en organismos técnicos la aplicación de un sistema que unifique criterios con los países vecinos.

“Nuestra propuesta es la derogación. Volver atrás con la norma. Y que los organismos técnicos (como en la mayor parte del mundo) establezcan criterios razonables y homologables con los países del Mercosur respecto de la información nutricional”, afirmó Bongiovanni.

La diputada Fernández Molero enumeró las tres razones fundamentales para impulsar los cambios:

  1. Confusión para el consumidor: “De repente se eligió un perfil de nutrientes para señalizar que termina siendo que el 85% de los productos en góndola tenga sello. Y cuando todo tiene sello, en definitiva, pierde sentido, se convierte como en parte del paisaje”.
  2. Falta de incentivos para la industria: “La forma también que se eligió para etiquetar no hace que las industrias tengan incentivos a reformular porque básicamente es muy difícil sacarte el sello de encima. Entonces tampoco te incentiva a que ofrezcas mejores productos en góndola”.
  3. Obstáculo al comercio y exportaciones: “Argentina y hay un montón de empresas también que exportan. Queríamos ser el supermercado del mundo en un momento y de repente tenemos una ley que no tiene nada que ver con las que tiene el resto de los países del Mercosur y es un obstáculo también al comercio y a las exportaciones. Y fundamentalmente para las pymes. Porque en general las empresas más grandes tienen capacidad de adaptarse, pero las más chicas, cada costo se va sumando al gran costo argentino y no está bueno”.
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