Gastón Pauls y el «mundo psiquiátrico» de Barrabrava 2: «¿La política utiliza a los barras? Sí, lo sabemos todos»
Desde este viernes, la segunda temporada de la serie Barrabrava ya está disponible en Prime Video, retomando la intensa rivalidad entre los hermanos César (interpretado por Gastón Pauls) y El Polaco (Matías Mayer). La trama, que se sumerge en negocios turbios, disputas de poder y secretos familiares, escala a nuevos niveles cuando El Polaco asume el liderazgo de la barra del Club Atlético Libertad del Puerto.
En diálogo con LA NACIÓN, Gastón Pauls anticipa los ejes centrales de esta nueva entrega. “En esta temporada, uno va empezando a entender qué pasó entre esos dos hermanos que están enfrentados, qué secretos, qué silencios, qué oscuridades y mentiras hubo en la familia para que César y El Polaco terminen así”, explica el actor. La serie, dirigida por Jesús Braceras y Gabriel Nicoli, aborda temáticas como la marginalidad, el poder, la ambición, la traición, la familia, el amor y las adicciones, ofreciendo una mirada cruda sobre la condición humana.
El desafío de interpretar a César: cambio físico y escenas de acción
Pauls detalla el arduo proceso de volver a encarnar a César Urrutia, un rol que no solo le exigió un drástico cambio físico y gestual, sino también la realización de escenas de acción demandantes. “En esta segunda temporada, hay un cambio físico más notorio: de peinado, de maquillaje, de peso. César tiene más ojeras y más kilos por cosas que le empiezan a pasar”, comenta. Para dar vida a esta transformación, Pauls confesó haber subido “como 10 kilos” para reflejar cómo el personaje canaliza su ansiedad ante la ausencia del consumo de drogas.
El actor, con más de tres décadas de trayectoria, reconoce la complejidad de las secuencias violentas: “Yo siempre prefiero las escenas donde hay una conexión emocional, un diálogo, un ida y vuelta emocional. En las peleas o escenas violentas, el físico está puesto al servicio de la escena y a veces es más complejo porque hay algo coreografiado”. A pesar del cansancio físico que implican, Pauls destaca el resultado en pantalla y el profesionalismo del equipo de efectos especiales y contención.
Yo doy una piña, el otro se tiene que correr porque si no se la doy de verdad. Si me van a clavar un cuchillo, tiene que funcionar el cuchillo retráctil entonces no son las escenas favoritas de los actores por lo general. En la Argentina no estamos tan entrenados en hacer escenas de riesgo o de acción, no hubo tanto cine de ese estilo.
La familia Urrutia y la realidad social
Más allá del mundo del fútbol y las barras, Pauls subraya que la serie es, en su esencia, una historia humana. “En esta temporada queríamos que se entienda por qué los personajes son cómo son. Qué pasó en su pasado para que terminen haciendo lo que hacen y caminen por la vida o, se arrastren por la vida, de la manera en que lo hacen”, explica. La narrativa explora los secretos, silencios y mentiras que forjaron el presente de los hermanos, reflejando disfuncionalidades que, según el actor, son comunes en el 99,9% de las familias.
Sobre la resonancia de series que abordan la marginalidad y la violencia, Pauls reflexiona sobre la necesidad de contar lo que sucede en el “mundo psiquiátrico” actual. “Lamentablemente, todo eso forma parte de la sociedad; a veces una sociedad que no queremos ver. Algunos creen que eso le ocurre a determinadas personas o que los que se drogan son los pobres y no, cada vez le pasa a más gente. Lo sé muy bien como adicto en recuperación y porque trabajo con mi fundación en el asunto”, afirma. Además, aborda la connivencia del sistema: “¿La política utiliza a los barras? Sí, no lo digo yo, lo sabemos todos. Entonces la serie lo que trata de demostrar es quiénes son esos, qué pasó antes y la connivencia que hay de un sistema cómplice: desde los medios de comunicación hasta la policía, los políticos y la justicia”.
Pauls también comparte una anécdota emotiva sobre una escena clave en el segundo capítulo, donde los hermanos se reencuentran en la casa de su madre (Mónica Gonzaga). La autoridad materna, encarnada por Gonzaga, logra que El Polaco, a pesar de su rebeldía, acceda a comer, simbolizando cómo estos “machos” vuelven a la “cucha” ante el grito de la madre.
De la cancha a la pantalla: la credibilidad de Barrabrava
Fanático de Boca Juniors, Pauls asegura que la serie logra retratar el mundo del fútbol y las barras de manera impecable. “Cuando voy a la cancha, todos me dicen: ‘Me lo creo’. Todos, eh, no hay ni una sola persona que me diga lo contrario. Ellos son los verdaderos jueces y si hacés algo berreta, te lo dicen”, comenta, validando la autenticidad de la producción.
En esta temporada, se suma al elenco el músico Ciro Martínez, con quien Pauls compartió varias escenas. El actor elogia la labor de Martínez, destacando su profesionalismo y su capacidad para desenvolverse frente a cámaras, a pesar de no ser actor de profesión. “Un músico cuando se para arriba del escenario también está llevando adelante una creación. Me gustó mucho lo que hizo. Hay una escena que tenemos juntos que fue muy simbólica y donde él está muy bien; ya la van a ver”, adelanta.
Finalmente, Pauls reflexiona sobre la importancia del vínculo familiar, haciendo eco de la frase de Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera”. Destaca la relación con sus hermanos Nico, Anita, Alan y Cristian, a quienes considera su “equipo” en un mundo tan agresivo. “No sé si hay cosas más importantes que esas al final del día”, concluye.

