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Deuda: S&P advierte que «cubrir los pagos es necesario, pero no suficiente» para mejorar la nota argentina

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La discusión sobre la situación económica de la Argentina entre los analistas globales ya no se limita a la capacidad del país para afrontar los próximos vencimientos de deuda. Para Standard & Poor’s (S&P), una de las tres principales calificadoras de riesgo del mundo, el desafío actual es convencer a los mercados de que la economía puede atravesar shocks externos, turbulencias políticas y elecciones sin volver a quedar al borde de una crisis.

“Cubrir los pagos es necesario, pero no suficiente”, resumió Joydeep Mukherji, managing director y líder sectorial de calificaciones soberanas para América de S&P, en una entrevista con LA NACION. Lo acompañó Constanza Pérez Aquino, directora y analista principal de la calificación soberana de la Argentina.

La Argentina mantiene hoy una nota CCC+ con perspectiva estable, una categoría que implica un riesgo elevado de default y una fuerte vulnerabilidad financiera. A pesar de que S&P reconoce avances significativos en la estabilización macroeconómica, la baja de la inflación y la disciplina fiscal, la agencia sostiene que, para subir al siguiente escalón (B-), el Gobierno aún necesita construir “buffers”. Estos “colchones” de liquidez y margen financiero permitirían absorber escenarios de estrés.

Según la visión de la calificadora, la pregunta ya no es únicamente si la Argentina puede cubrir los pagos de deuda de los próximos meses, sino si tiene la capacidad de resistir la volatilidad global, la incertidumbre electoral y eventuales cambios políticos sin recaer en una dinámica de crisis. La discusión, explicaron, comienza a moverse desde la supervivencia financiera inmediata hacia la sustentabilidad a mediano plazo.

La mirada de S&P: más allá de los vencimientos

Mukherji y Pérez Aquino evitaron anticipar una futura mejora de la nota, pero delinearon claramente los factores que podrían mejorar la percepción sobre la Argentina, e incluso elevarla a un escalón que Fitch Ratings —otra de las principales calificadoras— ya incorporó semanas atrás.

Joydeep Mukherji: —Cubrir los pagos es necesario, pero no suficiente. Esa lógica de “cuentas almaceneras” es más propia de la categoría CCC: cómo sobrevivir la próxima torre de vencimientos. Para pasar a la categoría B en adelante la mirada empieza a ser más de mediano plazo. La pregunta ya no es solamente si vas a pagar mañana, sino dónde va a estar la economía en dos o tres años; qué buffers hay.

Construir estos “buffers” implica demostrar que, ante un shock externo o volatilidad política, el país no colapsa automáticamente. Se trata de probar la capacidad de absorber situaciones adversas y mantener el avance de las reformas.

La referencia al riesgo político no es casual. S&P considera que este factor sigue siendo un componente importante de la calificación argentina, especialmente de cara a las elecciones presidenciales de 2027. La agencia observa no solo la capacidad financiera del Gobierno para cubrir vencimientos, sino también la resiliencia del programa económico frente a posibles cambios de ciclo político.

Joydeep Mukherji: —La historia importa mucho. Argentina tiene una trayectoria de movimientos pendulares en política económica y eso no cambia de un día para el otro. Hay que construir un track record y convencer no solo a los mercados, sino también a la sociedad, de que cada elección no implica refundar el país.

La visión de S&P se alinea parcialmente con la expresada por Fitch Ratings, que al elevar la nota argentina a B- semanas atrás, sostuvo que el Gobierno necesitaba construir un “colchón” de dólares para el próximo ciclo electoral y que parte del rumbo económico podría sobrevivir incluso ante un cambio de gobierno.

Desafíos a corto plazo y potencial a futuro

Aunque S&P destacó avances en la estabilización macroeconómica, especialmente en materia fiscal y de inflación, y valoró el fortalecimiento político del oficialismo tras las elecciones legislativas del año pasado, así como el crecimiento esperado de sectores como energía y minería, también advirtió sobre desafíos relevantes.

Constanza Pérez Aquino: —Hay un panorama de largo plazo muy prometedor, especialmente por energía y minería. Todo el potencial en oil and gas y precios más altos del petróleo juegan a favor de inversiones que ya veníamos observando.

Sin embargo, la analista señaló que el corto plazo presenta complicaciones vinculadas con la actividad económica, el empleo y la percepción social del ajuste. “Estamos poniendo bastante foco en sectores más rezagados, que generan empleo y pueden sentir más el impacto del ajuste. Es el caso de industria y construcción. Eso influye sobre la percepción social y política del programa económico”, explicó Pérez Aquino.

La calificadora también observa con atención el desarrollo de provincias ligadas a recursos naturales y sectores exportadores. El crecimiento de energía y minería podría generar un proceso más federal de expansión económica, beneficiando a distritos con capacidad de acceder a financiamiento externo. Actualmente, la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Salta y Jujuy tienen calificaciones B- en S&P, mientras que provincias como Buenos Aires, Entre Ríos y Río Negro permanecen en CCC+, el mismo nivel que el soberano nacional. La Rioja, por su parte, continúa en “selective default” tras incumplimientos de deuda.

En S&P consideran que una parte importante de la discusión futura sobre la Argentina estará vinculada con la capacidad de sostener el ancla fiscal y construir instituciones más previsibles, evitando los cambios abruptos de política económica que históricamente han afectado la nota del país.

Joydeep Mukherji: —Es una evaluación de la capacidad y voluntad de un gobierno de pagar su deuda. Nada más. No es un respaldo político, no es una recomendación de inversión ni una evaluación general del país. Es una opinión sobre la capacidad de pago.

A pesar de no dar señales explícitas sobre una futura mejora de nota, Mukherji y Pérez Aquino dejaron en claro que la discusión sobre la Argentina ya se ha desplazado desde la supervivencia financiera inmediata hacia la capacidad de construir una estabilidad más duradera.

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