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Una noche con Maradona y Messi en un taxi: el recuerdo de una cronista

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En una fría madrugada porteña, el encuentro casual con un taxista se transformó en un viaje a través de la memoria futbolística argentina. La periodista, a quien el conductor se dirigió con la deferencia de “señorita”, compartió una anécdota personal que conecta a Diego Maradona y Lionel Messi, los dos íconos indiscutibles del fútbol nacional.

El relato comienza en un taxi perfumado y calefaccionado, donde el conductor, un hombre canoso y locuaz, preguntó si le molestaba que fumara. La periodista, captando la personalidad del hombre, accedió a la charla. La conversación derivó rápidamente hacia el fútbol, tras un partido entre Francia y Paraguay, y la inevitable pregunta sobre la Selección Argentina.

La sabiduría popular sobre Messi y Maradona

El taxista, con la autoridad que da la experiencia, no dudó en alabar a “los muchachos” de la Selección, pero hizo una especial mención a Messi: “Este Messi es una locura… A mí me emociona lo que pasa con él porque, bueno, usted a lo mejor no lo vio jugar, pero a mí Messi me recuerda a Maradona”.

La periodista, con recuerdos vívidos de las tres estrellas ganadas por Argentina, coincidió en la emoción que generan ambos, pero subrayó la singularidad de cada uno. “¡Claro!”, adhirió el taxista. “Porque Messi es una cosa, y Maradona era otra cosa… Son cosas distintas, ¿vio? Pero parecidas”. Esta reflexión encapsuló la “maravillosa, indestructible sabiduría popular” que, según la cronista, viajaba con ellos por Carlos Pellegrini hacia el Bajo.

Un encuentro en el piso 23 con D10S y un joven rosarino

La conversación llevó a la periodista a recordar una noche de fines de 2005. Frente a un hotel porteño, donde un semáforo los detuvo, la cronista tuvo una “epifanía en las alturas de un piso 23” con las dos leyendas del fútbol. Fue durante la avant première del documental Amando a Maradona, a la que asistió con credencial VIP.

Después de la función, el protagonista insistió con un festejo. Así fue que unos pocos terminamos en ese piso 23, tan cerca del cielo, celebrando con D10S.

De esa noche, la periodista rememora a un Diego Maradona “sin desbordes, radiante”, bailando con su gracia única. También a Gianinna y Dalma, adolescentes que se retiraban de la fiesta por indicación de su padre. Y, crucialmente, a un “chico jovencísimo” que, con cara de bueno y timidez infinita, “hablaba poco”. Era rosarino, jugaba en Europa y algunos ya auguraban que sería el “próximo Maradona”. La periodista, incrédula en ese momento, confiesa: “perdónala, capitán, porque no sabía lo que hacía”, refiriéndose a ese joven que no era otro que Lionel Messi.

Al compartir esta anécdota con el taxista, este se emocionó. “Qué país de grandes tenemos”, musitó, sin saber aún el triunfo que aguardaría a la Selección. Al llegar a destino, el conductor, con un gesto de generosidad, le regaló el viaje, cerrando el encuentro con un “Que viva la patria, nena. Ah, y gracias por dejarme fumar”.

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