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Fito Páez lanzó «Shine», un disco catártico tras un accidente doméstico

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Fito Páez presenta su nuevo trabajo discográfico, Shine, una obra que emerge como una profunda reflexión sobre su trayectoria y un renacimiento personal. El álbum, editado por Sony Music, llega tras un período de introspección y un accidente doméstico que el propio artista rosarino ha planteado como punto de partida.

Con trece canciones, el disco ofrece una mirada multifacética del Fito de hoy, que dialoga con sus versiones pasadas. Esta exploración de identidades y momentos vitales se ve reflejada en un cortometraje lanzado junto al álbum, donde tres “Fitos” interpelan al Fito del presente, partiendo de un suceso que, aunque exacerbado, se convierte en la piedra basal de Shine.

Un recorrido musical por las facetas de Fito

La discografía de Páez en la última década ha sido un caleidoscopio de estilos y conceptos, desde óperas rock hasta producciones instrumentales y álbumes directos como La conquista del Espacio. Shine se inscribe en esta tradición de ciclos creativos, donde el artista revisita tópicos o responde a las demandas de la realidad, tal como lo hizo en temas que “iban al hueso” y buscaban resurrecciones. La demostración más clara de que cada persona cuenta con muchas aristas que conviven, tiene una prueba que es de lo más simple y gráfica (especialmente para la gente que viaja en un colectivo).

El álbum se nutre de una experiencia personal de supervivencia y recuperación. Un “tropezón que fue caída, dolor, internación y recuperación” se transforma en la excusa perfecta para dar vida a este nuevo material. No es una narrativa literal, pero la construcción artística de un renacimiento es un hilo conductor implícito.

Las canciones: rebeldía, introspección y rock de los setenta

“Shine”, la canción que da título al álbum y que fue anticipada semanas antes, arranca con una estética que evoca a Circo Beat, pero con un contenido más explícito. La letra, en clave de agogó, interpela:

“Hay que correr a estos fachos a patadas sino nadie podrá ser feliz. El mundo fue y será una porquería, Discépolo y su puta verdad”

. Esta rebeldía, más rockera que política, se complementa con versos que evocan al rock de los setenta:

“Escápate de la casa de mamá y papá. Escápate, el barrio no es para ti. Querían que trabaje (imagínate). Y que me vuelva gris. Yo nunca tuve miedo. Ellos tienen miedo de mí”

. Un llamado a la libertad sin consignas partidarias.

El disco incluye diez canciones y tres pistas instrumentales de piano solo (“Hablame I”, “Hablame II” y “Hablame III”), que si bien no marcan un viaje lineal, forman una colección de piezas independientes pero conectadas por el estilo musical, el mensaje y los giros personales del autor. Páez deja su huella con críticas a las redes sociales y la alienación, y esperanzas puestas en el futuro, tras pagar el precio de “algunas costillas rotas”.

Entre los tracks destacados, “Girl T-Rex” se presenta como una “maneater” al estilo Prince, mientras que “Nuestro Templo” irradia optimismo con toques de reggae. “Prueba de Amor” es una versión caprichosa de un clásico shakesperiano y “La Esquina del Sol” muestra al Fito de siempre con sus característicos bajos. “Río Místico” trae un Fito introspectivo, remitiendo a lo noventoso de Lenny Kravitz. “Las Fuerzas Armadas del Amor” es un rocanrol puro Páez, luminoso y crítico, donde el artista se autoanaliza y expone su vida. “El Honor de los Lobos” suena a síntesis del porqué de este disco, con una frase final que resuena:

“El honor de los lobos, que siguen de pie, más bellos, más altivos, más solos”

.

A sus 63 años y con más de cuatro décadas de trayectoria, Fito Páez demuestra con Shine que la pulsión creativa y la exposición artística siguen intactas, sin abandonos ni negociaciones.

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