Selección Argentina: el plan de Scaloni para recuperar el brillo de sus figuras clave
La Selección Argentina transita un momento de balance y reconfiguración. Cuando el equipo de Lionel Scaloni se conecta, se muestra como una fuerza imparable; sin embargo, las recientes desconexiones generaron baches imprevistos. En este escenario de irregularidad, conviven futbolistas en un nivel altísimo, otros que acompañan el ritmo y algunos que buscan recuperar su mejor versión. Ante este panorama, el cuerpo técnico apuesta por respaldar a su columna vertebral para dar el salto de calidad definitivo.
La autoexigencia de Dibu Martínez y la lupa sobre la defensa
Resulta llamativo que el análisis comience por Emiliano «Dibu» Martínez, una de las máximas figuras del ciclo. El arquero del Aston Villa es el primero en reconocer que aún no ha tenido intervenciones tan decisivas como en el pasado. Reconocido por su riguroso método de enfoque y sus metas personales anotadas en el vestuario, Martínez viene de sufrir partidos complejos: recibió tres goles ante Egipto (uno de ellos anulado) en apenas tres llegadas claras. A esto se suman el tiro libre del austríaco Marcel Sabitzer y las aproximaciones de Cabo Verde.
Esta aparente fragilidad defensiva fue señalada por el entrenador de Suiza, Murat Yakin, quien advirtió que la Selección se mostró vulnerable. Los datos de la consultora Opta respaldan este diagnóstico: en los últimos dos encuentros, el equipo concedió apenas 1,2 goles esperados (xG) pero recibió 4 goles reales. Una efectividad rival alarmante que expone desacoples, aunque el equipo siga demostrando que, por ahora, no es mortal.
El lateral derecho y el termómetro del mediocampo
La defensa también presenta interrogantes en el lateral derecho. Tanto Nahuel Molina como Gonzalo Montiel se encuentran lejos de sus picos de rendimiento mostrados en Qatar. Mientras Molina se mostró dubitativo con la pelota en los octavos de final, Montiel ingresó con una tónica más ofensiva de lo habitual ante Egipto. Ante rivales que cierran el juego interior, la proyección de los laterales resulta clave para abrir la cancha, obligando al funcionamiento colectivo a utilizarlos de manera efectiva y no solo como elemento de distracción.
En la mitad de la cancha, el ingreso de Leandro Paredes aportó equilibrio y liberó a Alexis Mc Allister y a Enzo Fernández, autor de un gol clave. La gran incógnita pasa por recuperar la mejor versión de Rodrigo de Paul. El volante, que históricamente era inamovible (reemplazado solo en 3 de 73 partidos), pasó a ser el primer cambio en tres de los cuatro partidos disputados en este torneo. Pese a la falta de precisión actual, su despliegue y su historial en fases eliminatorias lo vuelven una pieza difícil de marginar.
La sequía de los delanteros y el pulso de Scaloni
En la delantera, la falta de gol de Julián Álvarez y Lautaro Martínez genera debates, pero encuentra una explicación táctica y estadística. Al compartir ataque con el máximo asistidor del planeta, los espacios y las oportunidades directas suelen reducirse, un fenómeno similar al que vivió el español David Villa en el Barcelona de Messi. No obstante, el cuerpo técnico confía plenamente en sus condiciones y en la capacidad de Lautaro para aportar frescura y «potrero» desde el banco de suplentes.
Fiel a su estilo, Scaloni evita los volantazos de último momento. Aquellos cinco cambios históricos tras la derrota con Arabia Saudita en 2022 fueron una excepción y no la regla. El entrenador prefiere mantener la base de experiencia y guardarse cartas revulsivas como Nicolás González para los segundos tiempos. Por el momento, juveniles con proyección como Giuliano Simeone, Valentín Barco, Nico Paz o José «Flaco» López aguardan su oportunidad, ya que el cuerpo técnico entiende que las instancias decisivas pertenecen a los jugadores de mayor rodaje.

