Elecciones 2027: el círculo rojo debate la viabilidad de un ‘mileísmo sin Milei’
El establishment económico de la Argentina debate en reserva el futuro del rumbo político del país, bajo un interrogante que desvela a los principales despachos corporativos: la posibilidad de sostener el plan económico actual bajo un liderazgo de formas más amigables. En medio de un severo proceso de ajuste y de cara a los próximos desafíos electorales, la idea de un «mileísmo sin Milei» gana terreno entre empresarios y dirigentes que buscan previsibilidad macroeconómica sin la confrontación política constante.
El comportamiento reciente de Javier Milei sugiere la necesidad de un giro pragmático. Desde su silencio ante las duras críticas del arzobispo Jorge García Cuerva en la Catedral hasta gestos de acercamiento político —como el saludo al hijo de Jorge Macri o la designación de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete—, el Ejecutivo parece registrar que el respaldo netamente libertario no será suficiente para sostener el poder en 2027. Con una aprobación de gestión que en el mejor de los casos ronda el 40% y la inflación aún en niveles críticos, la división del voto de centroderecha, especialmente en la provincia de Buenos Aires donde se gana por un solo voto y no hay balotaje, representaría una derrota asegurada para el oficialismo.
La presión sobre Mauricio Macri y las demandas del sector productivo
La viabilidad del modelo genera dudas profundas en sectores clave como la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). Aunque el círculo rojo celebra la baja del riesgo país, el equilibrio fiscal y el orden público, la transición hacia el nuevo régimen económico mantiene a diversas industrias tradicionales al borde de la inviabilidad. En este escenario de urgencia, las miradas apuntan a Mauricio Macri como el principal canalizador de estas demandas.
El expresidente mantiene un diálogo fluido con los hombres de negocios, quienes le reclaman una postulación o una mayor injerencia en el rumbo del Gobierno. Aunque Macri asegura en la intimidad que no tiene intenciones de competir, utiliza esa centralidad para negociar el armado de listas en distritos clave como la Capital Federal. En paralelo, los encuentros informales en el exterior, potenciados por la coincidencia de grandes empresarios en la Copa del Mundo en Estados Unidos, sirven de usina para estas discusiones políticas. Figuras como Marcos Galperin, Jorge Brito, Daniel Hadad y Martín Migoya han compartido espacios de debate sobre el rumbo del país y la viabilidad de los distintos liderazgos.
Los nombres que baraja el círculo rojo
Ante la impaciencia por una reactivación de la actividad económica y la búsqueda de una gestión más receptiva a sus reclamos, algunos sectores del empresariado ensayan alternativas de cara al futuro. Nombres como el de Miguel Galuccio, el propio Brito o incluso Daniel Hadad aparecen en las conversaciones de pasillo de los hombres de negocios, como ocurrió recientemente en un encuentro en Miami organizado por el banquero Pablo Peralta, del que participaron figuras como José Luis Manzano, Alfonso Prat-Gay y Martín Redrado.
“¿Podría la Argentina mantener el equilibrio fiscal con formas amigables? ¿Hay espacio para un mileísmo sin Milei?”
Mientras tanto, grandes jugadores del sistema como Paolo Rocca —quien recientemente perdió una licitación clave de 1.200 millones de dólares para la construcción de un gasoducto— miran con distancia las tensiones políticas de una administración que suele englobar a empresarios y medios de comunicación bajo la categoría hostil de «círculo rojo». Con un escenario abierto y relaciones vidriosas que incluyen tanto a lobistas como a aliados temporales, el establishment económico recalcula de forma constante, sabiendo que cualquier definición apresurada puede resultar en un paso en falso ante un electorado impredecible.

