Claudio Zuchovicki a empresarios: «Peor es perdernos esta oportunidad» de inversión
Claudio Zuchovicki, presidente de Bolsas y Mercados Argentinos (ByMA), se presentó en el Latam Economic Forum con una propuesta diferente: en lugar de disertar sobre bonos o riesgo país, planteó a los presentes tres preguntas clave: ¿quién está de acuerdo con el rumbo económico? ¿Con la velocidad? ¿Con las formas?
La primera interrogante recibió un apoyo casi unánime, incluyendo a empresarios de sectores como el textil y metalmecánico, quienes, según admitió Zuchovicki, “quizás no la están pasando bien”. La tercera pregunta, vinculada a las formas, generó un mayor debate. “Es la primera vez en mis 40 años de mercado que veo que los argentinos discuten la forma, algo la velocidad, pero no el rumbo”, enfatizó el referente del mercado.
Este ejercicio no fue meramente retórico. Para Zuchovicki, la capacidad de discernir si un cambio es reversible o no constituye la base de cualquier decisión de inversión. Su conclusión fue contundente: el cambio adoptado por los argentinos es irreversible. Esta irreversibilidad, argumentó, no radica en la solidez de las instituciones ni en la trayectoria del equipo económico, sino en la naturaleza de las inversiones que se están financiando. “Están enterrando plata a 10 y 15 años. La van a cuidar, la van a defender”, señaló, refiriéndose a los inversores que han desembarcado en los sectores de energía y minería.
La evidencia más palpable de esta tendencia, según Zuchovicki, no provino de paneles financieros, sino de la Argentina Week en Nueva York, en marzo pasado. Narró con humor autoirónico cómo intentó acceder a un panel minero y le respondieron: “No, Claudio, no hay lugar”. Mientras él no conseguía asiento, diez gobernadores exponían ante salas repletas, donde nadie preguntaba por el riesgo país. Esta anécdota ilustró un diagnóstico preciso: el protagonismo se ha desplazado de los mercados financieros hacia la economía real. “Venían a invertir a 10 y 17 años. No están hablando de si mañana sube o baja el mercado”, afirmó.
Para reforzar su argumento, Zuchovicki recordó una conversación con Horacio Marín, presidente y CEO de YPF. Marín le confió que cuando el riesgo país se disparó a 2000 puntos básicos durante las elecciones bonaerenses, la empresa italiana Eni, socia en el proyecto de gas natural licuado (GNL), no solicitó revisar el contrato. La respuesta de Eni fue clara: “Mi plan B era Angola, mi plan C era Nigeria. ¿Te crees que le voy a tener miedo a las elecciones en la Argentina?”.
El dólar como síntoma global y la oportunidad de la IA
Respecto al tipo de cambio, Zuchovicki optó por evitar el debate técnico y propuso una lectura de precios. Explicó que si activos como el bitcoin, el oro, el petróleo, el acero, la soja, el trigo y la Bolsa suben simultáneamente mientras bajan los bonos del Tesoro americano, el problema no reside en los activos individuales, sino en una devaluación del dólar a nivel global. “Si sube todo, es que el dólar vale menos”, sintetizó.
Esta dinámica, aunque transitoria, la encuadró en el mediano plazo, con consecuencias directas para la competitividad local. “Voy a tener que ser eficiente, bajar márgenes. No es que nos pase a nosotros, pasa a nivel global”, advirtió. La misma distinción entre transitorio y permanente la aplicó al rol del mercado de capitales: el sistema financiero ya no puede limitarse a despachar productos, sino que debe salir a buscar a las empresas de la economía real. “Ese cambio es permanente”, insistió.
Zuchovicki también planteó la tesis de que Argentina tiene una ventana histórica ligada a la inteligencia artificial (IA). Argumentó que sin energía ni minería, la IA no existe. Mencionó tres revoluciones tecnológicas clave —el automóvil en 1910, el wifi en 2000 y la IA en 2024—, destacando el patrón común de que cada una generó industrias que hoy representan la mayor parte del producto de las economías avanzadas. Argentina, según Zuchovicki, está posicionada para ser proveedora de los insumos que hacen posible la próxima revolución tecnológica.
Para finalizar su exposición, recurrió a una analogía con Juan Martín del Potro. El tenista estuvo a punto de ser número uno del mundo, pero el médico le aconsejó no jugar un torneo decisivo. Del Potro jugó igual, se lesionó y no pudo volver a su mejor nivel. “Le pregunté si se arrepentía. Me dijo: nunca me hubiese perdonado saber que podía ser número uno y asustarme por cuidarme la rodilla. Salió mal, pero estoy orgulloso de la decisión que tomé”. La moraleja fue explícita:
Puede salir mal, espero que no nos quebremos la rodilla, pero peor es perdernos esta oportunidad.

