Conflicto en Chapadmalal: empleados denuncian 58 despidos y el avance de la privatización
MAR DEL PLATA. Empleados de la Unidad Turística de Chapadmalal realizaron una asamblea a cielo abierto para expresar su profunda preocupación ante la inminente oficialización de 58 despidos. Los trabajadores, muchos de ellos con más de 30 años de antigüedad y algunos con residencia permanente en el complejo, denuncian que la medida se basa en la filtración de un documento al que otorgan plena veracidad. El Gobierno nacional, por su parte, ya anticipó su intención de buscar un operador privado para las instalaciones.
La situación genera angustia en el personal, que ve cómo se concretan las definiciones de un proceso iniciado a mediados del año pasado. En ese momento, la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación, a cargo de Daniel Scioli, transfirió las instalaciones a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) tras considerarlas “innecesarias”. “Scioli traidor”, fue uno de los mensajes que se leían en los carteles durante la asamblea.
Concesión por 30 años y la incertidumbre de los trabajadores
La decisión de privatizar el complejo ya fue confirmada por el Gobierno. El jefe de Gabinete, a fines de marzo, dio por hecho que los hoteles de Chapadmalal serán concesionados por 30 años, aunque no brindó detalles sobre cómo ni cuándo avanzará el proceso, ni si la oferta incluirá cada edificio por separado o la totalidad del predio. La única excepción será la residencia presidencial, ubicada en el extremo norte, que no formaría parte de la eventual privatización.
Florencia Ruiz, delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en Chapadmalal, confirmó a LA NACION la existencia de una resolución que “pasa a disponibilidad a los 58 empleados que trabajamos aquí y lo mismo ocurrirá con los compañeros de Embalse Río Tercero”. Aunque los trabajadores dan por sentado el avance de la medida, que afectaría a 47 empleados de planta permanente y 11 contratados, aclararon que aún no recibieron telegramas ni notificación oficial, y esperaban su publicación en el Boletín Oficial.
Desde que se confirmó la intención de privatizar, surgieron diversas propuestas alternativas para el complejo, que durante casi 70 años ofreció turismo social. Entre ellas, se barajó la transferencia a la provincia de Buenos Aires para sostener el turismo social, un esquema mixto con inversión privada, o incluso su reconversión en un campus universitario.
El deterioro y el valor del turismo social
La última actividad con huéspedes en Chapadmalal se registró en enero y febrero de 2025, a través de un operador privado. A pesar de una alta ocupación, la experiencia no se repitió este año, y el complejo lleva más de un año sin prestar servicios regulares.
El conjunto edilicio, diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo y declarado monumento histórico nacional, ha sido objeto de intentos de recuperación en las últimas dos décadas. Durante la gestión anterior se rehabilitó el Hotel 6, incorporando ascensores. Sin embargo, la última inversión relevante data de 2022, y otros edificios presentan un marcado deterioro, con sectores sin aberturas, escombros y presencia de aves.
Candela Victorica, empleada del complejo desde hace casi 33 años, lamentó la situación en diálogo con LA NACION, no solo por los puestos de trabajo en riesgo sino también por la posible pérdida de una política de turismo social. “Buscan terminar con una propuesta para favorecer un gran negocio”, afirmó Victorica, quien recordó las importantes inversiones realizadas y el acceso al turismo que el complejo brindó a muchas personas sin recursos.
Familias en riesgo de desalojo y el mantenimiento del predio
Victorica señaló que varios empleados residen en el predio, una posibilidad ofrecida desde los inicios del complejo cuando la zona era un corredor poco urbanizado. Actualmente, unas 30 familias viven allí y podrían ser desalojadas si se concretan los despidos. El Gobierno ya había anticipado esta posibilidad mediante una nota de la AABE intimando a desocupar las viviendas.
A pesar de la falta de actividad regular, el personal continúa realizando tareas de mantenimiento, como el corte de césped y el cuidado de las instalaciones, según explicó la delegada Ruiz. Para ello, cuentan con una caja chica enviada por el Estado nacional de apenas $504.000, destinada a cubrir gastos como combustible y repuestos. Los trabajadores aseguran que varios hoteles están en condiciones de recibir huéspedes de inmediato: “Abrís una puerta y todo funciona, lo hemos mantenido”, afirmó Ruiz.

