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Tensión en Casa Rosada: el Gobierno, entre logros económicos y la irascibilidad presidencial

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La administración de Javier Milei atraviesa un momento de intensa tensión, marcado por la creciente irascibilidad del Presidente y un clima de conflicto que, según fuentes cercanas al Gobierno, se expande a toda la Casa Rosada. A pesar de importantes logros económicos como la desaceleración de la inflación, los escándalos y la confrontación presidencial opacan las noticias positivas y generan un malestar palpable entre funcionarios y legisladores propios.

El propio Milei parece gobernar bajo una «pulsión tanática», cruzando límites con empresarios, periodistas, dirigentes políticos y hasta con usuarios anónimos en redes sociales. Esta actitud genera una pregunta recurrente: ¿qué le pasa al jefe de Estado? Funcionarios y legisladores de La Libertad Avanza (LLA) advierten que es cada vez más difícil plantear ideas que contradigan la lógica presidencial, incluso con un simple comentario.

El caso de las acusaciones de enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, desnudó esta situación. Ministros y legisladores, que por lo bajo consideran insostenible su continuidad, no se atreven a confrontar a Milei directamente. La «mesa política» del Gobierno, según uno de sus integrantes, prefiere «fingir demencia» ante el tema, mientras la mayoría opta por el silencio cuando el Presidente habla, un silencio que no implica asentimiento.

Confrontación y monitoreo obsesivo: el estilo Milei en el poder

La confrontación no es nueva en la gestión de Milei. A lo largo de sus dos años y medio de vida política, el líder libertario ha agredido a diversos miembros del «Círculo Rojo», incluyendo empresarios, cronistas, economistas y encuestadores. Recientemente, el Presidente subió el tono al acusar a la periodista Débora Plager de ser «cómplice de un genocidio» por expresar su postura a favor de la despenalización del aborto, una afirmación que generó un fuerte repudio.

La irritación presidencial, antes esporádica, parece haberse convertido en un «estado de agitación constante». Milei crea enemigos por todos lados, los ataca y no los suelta, incluso mostrando dificultad para perdonar. Se lo observa obsesivamente pendiente de las redes sociales, especialmente X, donde pasa horas «scrolleando» y respondiendo a usuarios anónimos con agresiones y bloqueos. Este monitoreo se extiende a programas de televisión y de streaming, donde el Presidente identifica a quienes lo critican y, según testimonios, llama a políticos de LLA para que desmientan informaciones, incluso fidedignas, por temor a represalias. Las «patrullas digitales» estatales complementan esta estrategia, atacando a periodistas que, según la visión presidencial, buscan «desgastarlo» o reciben «coimas». Esta dinámica lo llevó a afirmar que el 95% de los periodistas son «delincuentes», cifra que, tras el caso Adorni, podría ascender al 97%.

Logros económicos y desgaste interno: un delicado equilibrio

Paradójicamente, esta semana trajo dos noticias favorables para el Gobierno. La petrolera YPF anunció una inversión de 25 mil millones de dólares en Vaca Muerta para los próximos 15 años, proyectando una producción de 240.000 barriles diarios de petróleo destinados a la exportación a partir de 2032. Además, la inflación de abril cedió al 2,6%, alimentando las expectativas oficiales de una merma sostenida en los precios.

Sin embargo, estos logros se ven eclipsados por los escándalos y las reacciones presidenciales. Incluso figuras como Patricia Bullrich y Guillermo Francos, aunque con cautela, han blanqueado el «inestable estado anímico» del Presidente. Esta franqueza, inusual en el círculo íntimo, sugiere un posible llamado de atención. Francos, quien ya había tomado distancia de los modos de Milei, podría ver comprometidas sus aspiraciones a cargos relevantes, mientras que la relación de Karina Milei con él siempre fue tensa. Con Bullrich, la situación es distinta: a pesar de la desaprobación de Karina, el Gobierno no puede permitirse más conflictos internos. La ministra de Seguridad emplazó a Adorni, en privado y en público, a presentar su declaración jurada, un trámite que, según especialistas, no debería demorar once días. En el entorno de Adorni deslizan una posible «especulación de abogados» ante el temor de nuevas revelaciones, mientras en la Justicia se suman testimonios que complican al jefe de Gabinete, extendiendo la investigación a su esposa, Bettina Angelletti, y a su hermano, Francisco Adorni.

La situación de Adorni genera un impacto directo en la conducción del Gabinete. Sus colaboradores lo describen como «extraviado», y la oposición, aunque con sus propias contradicciones, se deleita ante cada nuevo detalle de la investigación, esperando que el jefe de Gabinete se mantenga en su puesto hasta la campaña electoral. En los laboratorios peronistas, ya se barajan nombres de outsiders para 2027, incluyendo figuras como Jorge Brito, Dante Gebel e incluso Juan Román Riquelme para la gobernación. Por su parte, Mauricio Macri, jefe del PRO, se muestra ambivalente, buscando también un outsider mientras sus colaboradores lo alientan a presentarse nuevamente.

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