Crisis en el Gobierno: la salida de Adorni destapó pugnas internas y negociaciones cruzadas
La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, disfrazada de renuncia tras 112 días de gestión, no solo marca un punto de inflexión en el gobierno de Javier Milei, sino que también dejó al descubierto las complejas dinámicas de poder, las negociaciones políticas y las internas que atraviesan tanto al oficialismo como a la oposición. La permanencia de Adorni, según fuentes cercanas, se había convertido en un factor que, paradójicamente, beneficiaba a quienes buscaban debilitar al Presidente.
La situación de Adorni se volvió insostenible. Sus «flagrantes mentiras» y una «soberbia enervante» no solo erosionaron su propia imagen, sino que también arrastraron la credibilidad presidencial. La impudicia del funcionario, que incluso se lamentó ante senadores de no haber podido «evadir más» tras haber sido «engañado» el Presidente con papeles que daban cuenta de su honestidad, se convirtió en una herramienta de chantaje político, tanto interno como externo. La amenaza de una moción de censura en el Congreso, impulsada por el peronismo bajo acusaciones de corrupción, lubricó negociaciones clave con jueces, gobernadores y aliados, quienes hicieron valer sus votos estratégicos a cambio de fondos y anticipos.
Las razones de una resistencia tardía y el rol de Santilli
La Casa Rosada resistió la separación de Adorni, en parte, por su pertenencia al círculo más íntimo de los hermanos Milei. Esta proximidad y su participación en el día a día fueron factores de peso, más allá de sus escasas habilidades políticas. La agonía de su gestión culminó con una renuncia que encubre un despido tardío, y ahora se especula con su posible permanencia en la dirección de YPF, cargo al que accedió en enero sin percibir sueldo, pero que ahora implicaría el cobro de unos 79 mil dólares mensuales.
El nombramiento de Diego Santilli como reemplazante de Adorni abre un nuevo capítulo. El ex PRO, con cercanía a Karina Milei y capacidad de diálogo con Santiago Caputo, se perfila como un articulador clave. Su experiencia y sus lazos con gobernadores y diversos sectores del peronismo, además del PRO y Horacio Rodríguez Larreta, serán fundamentales. Se anticipa que Santilli podría replicar el esquema que tenía Guillermo Francos, con una Secretaría de Interior que funcione como un ministerio, buscando reordenar la relación con el Congreso para destrabar proyectos, como el que busca convertir a Argentina en un polo de inteligencia artificial, impulsado por Federico Sturzenegger y que explica la reciente visita de Peter Thiel, dueño de Palantir.
Santilli deberá navegar un escenario complejo, donde Milei ha señalado a Mauricio Macri, Patricia Bullrich y al periodismo como responsables de la crisis de Adorni. Además, deberá gestionar los acuerdos con figuras del PRO que buscan acercarse a los libertarios, como Jorge Macri, Ignacio Torres y Rogelio Frigerio, en un contexto donde el ex presidente Mauricio Macri endurece su postura y comienza a recorrer la provincia de Buenos Aires. La ambición de Santilli de ser candidato a gobernador bonaerense hace de la Jefatura de Gabinete una vidriera estratégica para sus aspiraciones.
La interna peronista y la advertencia de Cristina a Kicillof
La remoción de Adorni no solo despeja el panorama del oficialismo, sino que también expone la feroz interna en el peronismo. Los intendentes bonaerenses han emplazado a Axel Kicillof a mostrar independencia del kirchnerismo, exigiendo la remoción de ministros cercanos a La Cámpora y, crucialmente, el llamado a elecciones anticipadas para gobernador e intendentes. Kicillof, que necesita las PASO para legitimar su candidatura, teme que el kirchnerismo decida no hacer obligatorio este mecanismo, lo que aumentaría sus propias chances.
La tensión entre el gobernador y el kirchnerismo es palpable. Una reveladora frase de Cristina Fernández de Kirchner a un prominente peronista bonaerense con aspiraciones, referida a Kicillof, resuena en los pasillos:
“Si me traicionó a mí, cómo no te va a traicionar a vos”.
Esta advertencia subraya la fragilidad de las alianzas internas y la complejidad del tablero político bonaerense, donde Kicillof coquetea con el desdoblamiento de elecciones, pero busca una sola votación provincial y nacional.

