Jubilados docentes: nuevos aumentos por debajo de la inflación y debate por la reforma
Los más de 200.000 jubilados y pensionados docentes nacionales se enfrentan a un escenario complejo. Si bien se confirmaron los aumentos trimestrales para junio, julio y agosto, las cifras oficiales anticipan que los haberes seguirán perdiendo terreno frente a la inflación. Este panorama se da en un contexto donde el Gobierno retoma el debate sobre una reforma previsional que podría modificar el régimen especial docente.
Específicamente, los jubilados docentes nacionales no universitarios percibirán un incremento del 9,86% para el próximo trimestre. Por su parte, los 13.500 jubilados docentes universitarios tendrán una mejora del 6,85%. Con estos ajustes, la acumulación de aumentos desde marzo (cuando se aplicó un 5,28%) alcanza un 15,7% para los docentes nacionales y un 11,4% para los universitarios hasta agosto.
Sin embargo, estas cifras quedan por debajo de las proyecciones inflacionarias. Solo en la Ciudad de Buenos Aires, la inflación en los primeros meses del año ya fue del 11,6%, lo que sugiere que el poder adquisitivo de estos jubilados continuará deteriorándose.
Mecanismo de ajuste y diferencias con el régimen general
La particularidad de estos aumentos radica en su mecánica de cálculo. Los haberes de los jubilados docentes nacionales tienen una movilidad trimestral propia, que se define por la variación de los sueldos de los docentes activos con aportes a la ANSeS. Este indicador se conoce como Remuneración Imponible Promedio Docente (RIPDOC) y RIPDUN para los universitarios. Un punto crítico es que este cálculo no contempla la totalidad de las subas salariales de los docentes en actividad, ya que excluye las sumas “no remunerativas”.
Esta modalidad los excluye del régimen general de movilidad jubilatoria, que se ajusta por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Además, los jubilados docentes no perciben los bonos que se aplican a los haberes mínimos del régimen general, lo que profundiza la brecha en su poder de compra. Las leyes previsionales específicas para este sector establecen que los trabajadores activos aportan dos puntos adicionales (13% del sueldo) y se jubilan con el 82% del cargo que ocupaban, con ajustes trimestrales por el RIPDOC o RIPDUN.
Un análisis retrospectivo revela una preocupación mayor: sin considerar las pérdidas intermensuales, entre 2018 y 2025, los jubilados docentes nacionales habrían experimentado una caída del poder de compra del 23%.
La reforma previsional en la agenda del Gobierno
El régimen jubilatorio docente se posiciona como un eje central en la agenda de reforma previsional que el Gobierno planea impulsar para fines de este año, en línea con los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta no es la primera vez que se intenta una modificación. Ya en 2018, durante la administración de Mauricio Macri, se creó una “Comisión Técnica Permanente” para “revisar” los regímenes especiales. Posteriormente, en 2019, el gobierno de Alberto Fernández también propuso la creación de una comisión para analizar modificaciones a la movilidad de estos regímenes.
“El objetivo de la Comisión Técnica Permanente es ‘revisar’ los regímenes de jubilación especiales o diferenciales y ‘evaluar situaciones hasta el momento no contempladas’.”
Ambas iniciativas, sin embargo, no prosperaron debido a la fuerte oposición de los gremios docentes. Ahora, el Gobierno busca incluir el régimen especial docente en una reforma previsional más amplia. La propuesta central sería que, en adelante, las nuevas jubilaciones docentes se rijan por el régimen general, lo que implicaría una reducción de haberes para quienes se incorporen al sistema. Los docentes ya jubilados, en cambio, mantendrían sus “derechos adquiridos”, es decir, no serían afectados por los cambios propuestos.

