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Exportaciones ovinas: la Patagonia al límite por el bloqueo de Brasil

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EL CALAFATE, Santa Cruz.- La Patagonia, principal región exportadora de carne ovina de Argentina, enfrenta una crisis sin precedentes. Un mes después de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmara la detección de casos de scrapie clásico en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos, los frigoríficos de la zona sur operan al límite de su capacidad debido al bloqueo de mercados clave, entre ellos Brasil.

La enfermedad, una patología neurodegenerativa mortal para ovinos y caprinos que nunca antes había sido detectada en Argentina, alteró el estatus sanitario nacional de país libre de scrapie. Esto provocó el cierre de diversos destinos de exportación y la necesidad de emitir nuevos certificados sanitarios, un proceso lento y complejo que involucra a las entidades de cada país con acuerdos comerciales.

Juan Uccelli, director ejecutivo de la Cámara de Frigoríficos Ovinos y Bovinos de la Patagonia (Cafropat), que agrupa a las plantas responsables del 70% de la faena regional, alertó sobre la extrema dificultad que atraviesa el sector. Si bien el viernes pasado se recompuso la operación hacia Túnez, aún resta la apertura de Brasil, el segundo mercado en importancia después de la Unión Europea.

“Hoy Túnez ya está abierto, solo restringieron la compra a la zona donde aparecieron los problemas en el norte del país, se destrabó hoy (por el viernes). Son trámites engorrosos, el Senasa puso la mejor buena voluntad, pero son trámites que pasan por muchas manos y por eso se pierde mucho tiempo”, explicó Uccelli a LA NACION.

Cuello de botella en frigoríficos

La situación en la Patagonia es paradójica. Aunque no es una zona afectada por la enfermedad, sí es la más perjudicada por las complicaciones para la exportación. Al quedar en suspenso el estatus de país libre de scrapie, las autoridades se vieron obligadas a renegociar las condiciones sanitarias bilaterales con cada mercado.

El caso de Brasil es el más representativo de la frustración exportadora actual. Uccelli detalla que, a pesar de que “está casi todo acordado hace dos semanas” y el Senasa “hizo todo y su equipo técnico tiene la mejor voluntad”, el mercado brasileño aún no se destraba. Esta demora generó un grave cuello de botella logístico.

La falta de salida hacia el mercado brasileño obligó a los frigoríficos a mantener la mercadería en cámara, un recurso finito que ya llegó a su límite. “Fue justo en el momento de entrega importante de mercadería que vino el freno y nos encontramos que toda la secuencia que teníamos prevista se frenó. En algunos casos, hasta hubo que bajar la carga y traerla para el sur. Se siguió faenando hasta donde se pudo; ahora ya se está al límite. Es urgente descomprimir”, sentenció el director ejecutivo de Cafropat.

Impacto en la cadena y propuesta de barrera sanitaria

El impacto del scrapie no se limita a la carne, sino que ha alcanzado a toda la cadena de subproductos y derivados. La preocupación central de los productores ovinos es que la respuesta estatal se base exclusivamente en medidas punitivas, como el rifle sanitario o la clausura de establecimientos. Según advierten, esto incentivaría la falta de denuncias y complicaría la erradicación definitiva de la enfermedad.

Ante este escenario, Uccelli mantiene una postura cautelosa pero optimista, e insiste en la necesidad de blindar la zona sur mediante una barrera sanitaria específica para el scrapie. “Soy de los que creen e insisten en reflotar la idea de una barrera sanitaria, teniendo en cuenta que la producción y la exportación están en la Patagonia. Es lo que se debería defender”, remarcó.

Para el sector, el tiempo apremia. Cada jornada sin una resolución definitiva con Brasil se traduce en una mayor presión para las plantas frigoríficas, que hoy ven limitada su capacidad de respuesta ante una demanda externa que, a pesar de las restricciones, sigue vigente.

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