Hipertensión: la nutrición, clave para prevenir y controlar la “epidemia silenciosa”
El próximo 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial (HTA), una fecha dedicada a concienciar sobre la importancia de la detección temprana y la prevención. A pesar de los esfuerzos, la HTA sigue siendo un desafío global, afectando a millones de personas y consolidándose como la principal causa de muerte prevenible en el mundo.
La HTA se define como un aumento persistente de la presión sanguínea, igual o superior a 140/90 mmHg (lo que comúnmente se lee como 14/9). Si bien tradicionalmente se asocia con el envejecimiento, factores como el sobrepeso, la obesidad, el consumo excesivo de sal, la inactividad física y enfermedades preexistentes como la diabetes mellitus tipo 2, están promoviendo su aparición en edades cada vez más tempranas.
El poder de la alimentación en la prevención y tratamiento
Una nutrición balanceada emerge como uno de los pilares fundamentales tanto para prevenir como para tratar la HTA. La dieta debe asegurar un aporte adecuado de minerales esenciales como el potasio, magnesio y calcio, que juegan un rol vital en la regulación de la presión arterial.
El consumo diario de al menos cinco porciones de frutas y verduras proporciona suficiente potasio para contrarrestar el efecto estimulante del sodio. Por su parte, los lácteos son una fuente importante de calcio, mientras que las legumbres, frutos secos, cereales andinos (quinua, kiwicha, cañihua) y algunas frutas como el plátano, las moras o la palta, aportan magnesio. Estos nutrientes contribuyen al relajamiento de las arterias, facilitando el control de la presión arterial.
Asimismo, incorporar grasas vegetales y pescado (ricos en DHA y EPA) en lugar de grasas de origen animal, ayuda a reducir la acumulación de lípidos en las arterias, manteniéndolas más flexibles y menos propensas a la HTA.
El sodio: un enemigo silencioso
La ingesta excesiva de sodio es un factor determinante en la elevación de la presión arterial. Simplemente dejar de agregar sal a las comidas puede reducir los valores de presión hasta en 6 mmHg. Esta disminución, que parece mínima, puede tener un impacto significativo, permitiendo que un paciente pase de ser diagnosticado como hipertenso a hipertenso controlado, incluso sin necesidad de medicación.
“Si el paciente presenta una presión constante de 140/70, su diagnóstico sería de hipertenso; si deja de comer sal, podría llevar su presión a 134/70, es decir, 140 – 6 = 134: esto cambiaría el diagnóstico a hipertenso controlado.”
Sin embargo, el desafío del sodio va más allá de la sal de mesa. La industria alimentaria lo utiliza en diversas formas que pueden pasar desapercibidas en las etiquetas, bajo nombres como glutamato monosódico, citrato de sodio, nitrito y nitrato de sodio, entre otros. Es crucial estar atentos a estos componentes para un control efectivo.
Composición corporal y otros factores de riesgo
La composición corporal es otro factor preventivo crítico. Un estilo de vida sedentario promueve la acumulación de grasa corporal y la pérdida de masa muscular, una combinación particularmente peligrosa. El exceso de grasa genera un estado de inflamación crónica que estimula la producción de sustancias que rigidizan las arterias y fuerzan la elevación de la presión arterial.
En contraste, el músculo produce sustancias que controlan la inflamación, reducen la grasa arterial y disminuyen la presión arterial. Por ello, se recomienda realizar una prueba especializada de composición corporal al menos una vez al año a partir de los 40 años. Otros factores que contribuyen al desarrollo de HTA incluyen el consumo de tabaco y alcohol.
HTA y cáncer: consideraciones especiales
En el ámbito oncológico, muchos tratamientos contra el cáncer pueden inducir la aparición de HTA. No obstante, las recomendaciones nutricionales preventivas y terapéuticas son aplicables, en gran medida, también a estos pacientes. Es fundamental que cualquier indicación de suplementos nutricionales se evalúe con mayor detenimiento en personas con cáncer, siempre bajo supervisión profesional.
La hipertensión arterial es una condición sobre la que se tiene información para prevenirla y tratarla. La responsabilidad de adoptar hábitos saludables recae, en última instancia, en cada individuo, constituyéndose como una elección vital para una vida más sana.

