Caso Nisman: Diego Lagomarsino compara la muerte del fiscal con el suicidio de un aviador
Diego Lagomarsino, el técnico informático procesado como partícipe necesario en la muerte del fiscal Alberto Nisman, volvió a pronunciarse públicamente sobre el caso. A través de un mensaje en redes sociales, comparó la muerte de Nisman con el suicidio de un aviador, buscando abonar la hipótesis de que el fiscal se quitó la vida, a pesar de las contundentes pericias que contradicen esa versión.
El mensaje de Lagomarsino, publicado este martes en sus redes, cita un párrafo atribuido al director de una escuela de vuelo de Córdoba. Este fragmento describe a un instructor, Leandro Bertazzo, que «bien vestido, afeitado, impecable, con su alegría de siempre» y «en una relación alumno-instructor muy íntima», salta al vacío desde una aeronave. La justicia investiga este hecho como un suicidio. Lagomarsino concluyó, sin mencionar explícitamente a Nisman: “No siempre es como se cree, que si se ve bien no se puede suicidar y si se ve mal sí. Es mucho más complejo y aplica a otras causas. Y siempre duele”.
Las contradicciones de la hipótesis de suicidio
La postura de Lagomarsino, quien está procesado porque el arma que causó la muerte de Nisman era de su propiedad, choca frontalmente con el cúmulo de evidencia y pericias que descartaron el suicidio. La investigación judicial, que inicialmente consideró todas las hipótesis, determinó que Nisman fue asesinado.
Entre las principales pruebas que desmienten el suicidio se encuentran:
- Falta de huellas en el arma: No se encontraron huellas dactilares de Nisman en la pistola Bersa calibre .22.
- Manos sin pólvora: Las pericias determinaron que las manos del fiscal no presentaban rastros de pólvora, lo que es incompatible con un disparo a corta distancia.
- Salpicaduras de sangre: El patrón de salpicaduras de sangre en la escena no coincide con la trayectoria que habría tenido un disparo autoinfligido.
- Ubicación del arma: La pistola fue encontrada bajo el hombro izquierdo del cuerpo de Nisman, una posición ilógica si él mismo se hubiera disparado, ya que era diestro y el disparo provino del lado derecho de su cabeza.
La fiscal Viviana Fein, quien estuvo a cargo de la investigación en sus inicios, llegó a manifestar que no había pruebas de que Nisman hubiera disparado el arma que se halló debajo de su cuerpo. «Lamentablemente», dijo en su momento. La conclusión, para la fiscalía, fue contundente: si no se disparó él, le dispararon.
La puerta de servicio y la pericia de Gendarmería
Otro de los puntos clave que desvirtuaron la hipótesis del suicidio fue la situación de la puerta de servicio del departamento de Nisman. Inicialmente se informó que estaba cerrada con llave desde adentro, lo que complicaba la salida de posibles asesinos. Sin embargo, se comprobó que la llave estaba puesta pero sin girar, lo que significa que la puerta no estaba efectivamente cerrada con traba desde el interior. Esto abría la posibilidad de que cualquier persona pudiera salir por allí, o incluso por la puerta que conectaba con el departamento vecino a través de los aires acondicionados, un acceso que no fue detectado por la primera comitiva que acudió a la escena.
La pericia de Gendarmería Nacional, realizada por 27 especialistas, contradijo las conclusiones iniciales de la Policía Federal y estableció de manera categórica que Nisman fue asesinado. Esta pericia fue crucial para la causa, ratificando que el suicidio no fue descartado por un estado de ánimo del fiscal, sino por la ausencia de pruebas concretas de un autodisparo en la escena del crimen.
Cuestionamientos a la labor de Nisman en AMIA
Además de abonar la idea del suicidio, Lagomarsino también se ha mostrado crítico con el desempeño de Nisman en su rol como fiscal de la causa AMIA. Hace dos meses, tuiteó: “Es difícil pero algún día alguien va a responder: enumere avances de Nisman en la investigación del atentado a la AMIA. Gracias, de a uno por favor”. Este comentario busca descalificar la labor del fiscal que fue hallado muerto con un disparo en la cabeza, cuatro días después de haber denunciado a la entonces presidenta Cristina Kirchner por encubrimiento del atentado a la AMIA a través del Pacto con Irán.
La investigación por la muerte de Nisman continúa abierta. La causa está marcada por una serie de hechos que incluyen la denuncia contra la expresidenta, la ausencia de sus custodios por 15 horas, la desaparición de mensajes en su teléfono y un incendio en la Casa Rosada que destruyó registros de visitas en el período de negociación del Pacto con Irán, justo lo que Nisman acababa de denunciar.

