Violación de la intimidad: Naza Di Serio denunció que un hombre entró al vestuario de mujeres de su gimnasio
La periodista y panelista Nazarena «Naza» Di Serio denunció públicamente a través de sus redes sociales una situación de extrema incomodidad y desprotección que vivió en el vestuario de mujeres de su gimnasio. Según relató la comunicadora en su cuenta de TikTok, un empleado de mantenimiento ingresó al sector mientras varias socias se encontraban cambiándose o saliendo de las duchas con poca ropa, lo que desencadenó un fuerte cruce con el personal del establecimiento.
El origen del conflicto en las duchas
El hecho ocurrió en un área reservada exclusivamente para mujeres, un espacio de tránsito habitual para quienes salen de la pileta. Di Serio detalló que, mientras ella se quitaba el buzo para quedar en top deportivo, un trabajador de mantenimiento apareció detrás de ella. En ese instante, una empleada del lugar les pidió a las presentes que se corrieran porque el hombre debía reparar una de las duchas. La periodista se mostró indignada no solo por la intrusión, sino por la actitud del operario, quien bromeaba sobre la situación.
«Él haciendo chistes, ‘bueno, apúrense, apúrense que yo no puedo estar acá, jajaja'»
Al notar que varias mujeres estaban cubiertas apenas por toallas, Di Serio decidió cambiarse en un cubículo cerrado. Al salir, decidió confrontar a la empleada responsable del área para cuestionar la presencia del trabajador en un momento de tanta vulnerabilidad.
Discusión y minimización del reclamo
Lejos de recibir una respuesta empática, la periodista se encontró con la resistencia del personal del gimnasio. La empleada justificó la situación asegurando que el resto de las clientas ya habían sido notificadas y que ninguna tenía inconvenientes con la presencia del operario, señalado como «Pedro». Ante esto, la panelista de El Trece retrucó con firmeza:
«A mí no me avisaste, me chupa un huevo que a las demás no les moleste. A mí me molesta, el flaco acá no puede estar»
De acuerdo con el testimonio de Di Serio, la trabajadora y otra mujer comenzaron a burlarse y a tildarla de «exagerada» frente al resto de las socias, sugiriendo de forma irónica que el lugar se quedaría sin agua caliente por su culpa. Aunque el empleado finalmente se retiró molesto, la tensión continuó en los pasillos del establecimiento.
El respaldo de los socios y la intervención de la encargada
Buscando validar su malestar, Di Serio se dirigió a la salida del vestuario y les relató lo sucedido a tres hombres que se encontraban en la puerta. La respuesta de los socios fue inmediata y de sentido común, coincidiendo en que el trabajador no debía estar allí bajo ninguna circunstancia. Uno de ellos decidió acompañarla a hablar con la encargada del gimnasio.
Tras escuchar ambas versiones, la encargada del establecimiento le dio la razón a la periodista y le pidió disculpas reiteradas por el accionar de su personal. Sin embargo, Di Serio denunció que la empleada involucrada continuó hostigándola con gestos de desaprobación y burlas durante el resto de su jornada de entrenamiento.
Un llamado a no callarse
Sobre el cierre de su descargo, la periodista reflexionó sobre la importancia de visibilizar estos episodios para evitar que se naturalicen por vergüenza o presión social. Aseguró que buscará contactarse directamente con el dueño de la cadena para reportar lo sucedido y exigir medidas.
«Imaginate si yo tuviera un trauma. ¿Por qué tengo que estar bancando que Pedrito esté ahí dando vueltas? Chicas, no se callen nunca. Mejor quedar como histérica y loca y no fumarte situaciones de mierda»

