Día de la Educación: Debate entre especialistas por el rol del Estado y la autonomía docente
En el marco de una profunda crisis educativa que atraviesa la Argentina, el reciente Día de la Educación Roberto Rocca, organizado por el Grupo Techint, se convirtió en un escenario de debate crucial sobre el futuro de las escuelas. Dos ejes centrales polarizaron la discusión entre especialistas: la necesidad de un Estado robusto que impulse cambios estructurales a gran escala y la urgencia de otorgar mayor autonomía a los docentes en las aulas.
Cecilia Veleda, doctora en sociología de la educación e investigadora principal del programa de educación de Cippec, puso el foco en la desorganización de la formación docente. Subrayó la alarmante dispersión de instituciones formadoras en el país, con 32 por cada millón de habitantes, en contraste con las cinco o seis de promedio en el resto de la región. Esta fragmentación, según Veleda, impacta directamente en la calidad pedagógica, en un contexto donde Argentina carece de estándares claros sobre las capacidades y conocimientos que debe poseer un docente recién egresado, a diferencia de países como Perú, Chile, Ecuador o Brasil.
El Estado como motor o la escuela como epicentro
Desde la perspectiva de Veleda, el Estado emerge como el actor central e insustituible para cualquier mejora significativa. “Los países que han mejorado lo han hecho con estados más fuertes, fortaleciendo sus capacidades de gobierno en el sistema educativo”, afirmó. Para la investigadora, la autonomía escolar no es una solución por sí misma; se requieren ministerios sólidos que conduzcan el cambio a lo largo del tiempo en todo el sistema. “Que hasta ahora en la Argentina no hayamos logrado buena política educativa no quiere decir que tengamos que tirarla por la borda y tirarle el fardo a las escuelas”, sentenció.
En abierta contraposición, Mariano Narodowski, director del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella y exministro de Educación porteño, criticó la gestión verticalista y la lógica de desconfianza hacia el docente. Propuso empoderar a los profesionales de la educación, argumentando que la hiperregulación mediante resoluciones “de arriba” no llega a la realidad de las aulas. “Hoy aprietan los botones y del otro lado no hay nada, cable pelado”, graficó Narodowski, quien consideró que el compromiso docente se diluye cuando se los convierte en meros ejecutores administrativos.
Me parece que se terminó la época en la que las dirigencias le dicen a los docentes qué es lo que tienen que hacer porque no da resultado. Tiene que empezar una época en la que las dirigencias le tienen que decir a los docentes las estrategias generales. Si eso cambia, la función de los funcionarios no va a ser decirle qué es lo que tienen que hacer, sino algo que es mucho más importante y que funciona en muchos países, que es preguntarle a los docentes qué necesitan. Creo que de esa manera los resultados van a mejorar muchísimo.
El filósofo especialista en medios digitales Alejandro Piscitelli, también participante del panel, describió este escenario como una “crisis terminal de las burocracias” y vislumbró la “emergencia muy tímida, incipiente y muy chiquitita de las holocracias”, instituciones donde el funcionamiento se da “de abajo hacia arriba”.
Autonomía y profesionalización docente
Para Narodowski, la responsabilidad principal de la educación recae en la escuela, sus directivos y docentes. El rol del Estado debería limitarse a financiar adecuadamente, ofrecer una lógica estratégica, dar herramientas concretas para la toma de decisiones y evaluar resultados para mejorar. “En la Argentina tuvimos 50 años de acción estatal sobre la educación y miren dónde estamos: solo 10 de cada 100 estudiantes terminan la secundaria con los conocimientos necesarios. Algo falló”, sostuvo, marcando un cambio de paradigma que prioriza la capacidad profesional sobre el cumplimiento regulatorio.
José Goity, ministro de Educación de la provincia de Santa Fe, coincidió en la necesidad de profesionalizar la escuela y los docentes, lo que implica permitirles tomar decisiones en el aula. “Pero si no se valora, si todas las escuelas son iguales y no se valora al buen docente, las buenas decisiones no se socializan. En definitiva, no hay incentivos para la capacitación, la formación y muchísimo menos para arriesgarse a tomar decisiones pedagógicas”, reflexionó. Goity también enfatizó la importancia de poder señalar cuando un docente no es un buen profesional, dándole la oportunidad de mejorar antes de que la sociedad “cuestione a la escuela como una de las herramientas fundamentales”.
El evento, realizado en la Escuela Técnica Roberto Rocca en Campana, fue cerrado por Erika Bienek, directora de Relaciones con la Comunidad del Grupo Techint. Bienek retomó el dato alarmante de que solo 10 de cada 100 estudiantes terminan la secundaria con los conocimientos necesarios en matemática y lengua. Advirtió sobre las dificultades para cubrir puestos de trabajo, donde las competencias básicas son un escollo. “Sin industria no hay empleo y sin industria no hay desarrollo de un país. Necesitamos trabajar juntos desde la educación y desde el empleo para sacar a la Argentina hacia una mirada de largo plazo”, concluyó.

