Mapa inversor: las multilatinas desplazan a Wall Street y lideran la compra de empresas en la Argentina
El mapa de la inversión extranjera en la Argentina atraviesa una profunda reconfiguración. Tras una primera fase dominada por empresarios locales, las compañías multilatinas provenientes de Brasil, Perú, Chile, México y Uruguay encabezan la nueva ola de adquisiciones e ingresos comerciales en el país. A diferencia de ciclos históricos donde el capital provenía de Nueva York, Londres o Madrid, la vanguardia inversora actual llega desde plazas regionales habituadas a operar bajo escenarios de incertidumbre macroeconómica y volatilidad.
Operaciones millonarias en consumo, lácteos y retail
El dinamismo de los grupos regionales ya se refleja en números concretos dentro del mercado de fusiones y adquisiciones (M&A). El grupo peruano Gloria cerró la compra del negocio argentino de Saputo —que incluye marcas tradicionales como La Paulina, Molfino y Ricrem— por un desembolso cercano a los US$ 630 millones. En el rubro supermercados, la chilena Cencosud adquirió la operación local de Makro al grupo holandés SHV por US$ 122 millones.
El sector alimenticio y de consumo suma nuevos actores: el grupo mexicano Industrias y Marcas (MIYM) selló un acuerdo para quedarse con la productora de dulce de leche San Ignacio, tras haber adquirido previamente las lácteas Aurora y Karina. En el segmento farmacéutico, la venezolana Farmatodo tomó el control de la cadena Vassallo, mientras que el holding guatemalteco Grupo Mariposa se quedó con la filial argentina de Clorox.
El interés también abarca los procesos de privatización impulsados por el Poder Ejecutivo. El Grupo México Transportes hizo pública su intención de competir por la concesión del ferrocarril Belgrano Cargas, mientras que la operadora estatal brasileña Sabesp integra el consorcio local que busca participar en la privatización de AySA.
Por qué los inversores regionales arriesgan antes
La ventaja competitiva de las firmas latinoamericanas no radica únicamente en el volumen de capital, sino en la gimnasia operativa ante shocks inflacionarios y giros regulatorios. A diferencia de las casas matrices anglosajonas, estructuradas con comités conservadores y métricas globales de riesgo, las multilatinas leen con mayor naturalidad el contexto local.
“La secuencia no es aleatoria: primero compraron los locales, después los latinoamericanos y los europeos y norteamericanos aparecen de manera mucho más selectiva. Esa secuencia responde a una lógica de conocimiento, no solo de apetito por el riesgo”, sostiene Gonzalo Santamarina, socio fundador de MAP Latam.
Desde el sector de consultoría corporativa coinciden en que los múltiplos de valuación en la Argentina continúan mostrando oportunidades atractivas. Mientras que en mercados desarrollados las compañías cotizan entre 8 y 12 veces Ebitda, en el mercado local las transacciones del segmento medio se ubican entre 4 y 7 veces Ebitda.
“Los países latinoamericanos comparten historias de inflación, volatilidad cambiaria y cambios regulatorios. Eso les permite realizar valuaciones con horizontes más largos y aceptar niveles de incertidumbre que otros inversores todavía no están dispuestos a asumir”, explica Fernando Fucci, managing partner de Grant Thornton Argentina.
Desembarcos de marcas y cautela en los fondos globales
El fenómeno no se limita a la compra de activos existentes; también incluye el desarrollo de proyectos desde cero (greenfield). La cadena uruguaya de indumentaria Indian concretó aperturas en la peatonal Florida y el shopping Unicenter, mientras que la red brasileña de gimnasios Pratique Fitness proyecta cinco sedes en Buenos Aires. Por su parte, la firma Casa do Construtor inauguró su segundo local de alquiler de maquinaria para obras en el país.
“Veníamos estudiando el mercado argentino desde 2022. Hoy creemos que es un buen momento para invertir. Ya hubo avances importantes en materia de inflación y vemos perspectivas de estabilidad financiera”, remarca Ronaldo Rizzi, gerente para Latinoamérica de Casa do Construtor.
Mientras tanto, los grandes fondos internacionales de Estados Unidos y Europa mantienen una postura de expectativa. Según analistas del sector M&A, el capital anglosajón exige señales de sostenibilidad de largo plazo antes de realizar desembarcos masivos, concentrando sus análisis puntuales en proyectos energéticos y mineros bajo el régimen del RIGI.

