Tensión económica y política: los choques con Brasil y el plan de Cristina Kirchner contra Kicillof
En un contexto donde las promesas de reactivación económica muestran signos de desgaste frente a los datos reales de consumo y actividad, la Casa Rosada enfrenta tensiones tanto en el plano internacional como en el escenario político local. La diplomacia comercial con Brasil se ve resentida por los agravios directos del presidente Javier Milei a Luiz Inácio Lula da Silva, mientras que en la oposición, el kirchnerismo empieza a articular una maniobra interna para disputar la conducción del Partido Justicialista y condicionar el futuro político de Axel Kicillof.
Los límites del discurso económico y el frente externo
A casi un año del inicio de la gestión libertaria, los mensajes sobre una recuperación inminente comienzan a perder impacto. Pese a la baja de la inflación y el incremento puntual de exportaciones —que registraron una suba interanual del 25% en junio alcanzando los 50.000 millones de dólares en el año—, conviven indicadores críticos: caída del consumo del 2,7%, contracción de la actividad económica del 0,5% intermensual en junio, e incremento del endeudamiento familiar y la informalidad laboral. En ese marco, los pronunciamientos del ministro de Economía, Luis Caputo, pasaron de prometer «los mejores 18 meses de la historia» a acotar las expectativas a los mejores meses de su propia administración.
A la par de estos números, la relación geopolítica con Brasil —principal socio comercial de la Argentina tanto en exportaciones como en importaciones— atraviesa un momento inédito. Durante su reciente viaje al país vecino para apoyar al candidato opositor Flávio Bolsonaro, el presidente Milei atacó con dureza al mandatario brasileño al tildarlo con frases de fuerte impacto verbal:
blockquote>»Ladrón, presidiario y basura socialista.»
La arremetida verbal encendió alarmas en cámaras empresariales extranjeras, temerosas de que los choques diplomáticos obstaculicen beneficios comerciales en un escenario regional donde las inversiones se concentran casi en forma exclusiva en los sectores energético y minero. Con un nivel de inversión general clavado en torno al 1,5%, el recelo no apunta al modelo económico de Milei sino a la eventualidad de un retorno del kirchnerismo de la mano de Cristina Kirchner.
La jugada del cristinismo en la interna del PJ
Paralelamente, las señales del Gobierno de avanzar con la suspensión o eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) abrieron un tablero de ajedrez inesperado en la interna del peronismo. Desde el entorno de la expresidenta y La Cámpora analizan utilizar la falta de primarias nacionales para forzar una contienda previa dentro de la estructura partidaria del PJ o del frente opositor que se constituya.
La estrategia urdida en la sede del cristinismo contempla que la propia expresidenta enfrente de forma directa a Axel Kicillof en la interna presidencial de la fuerza. El argumento legal que barajan sostiene que la Justicia electoral no podría intervenir en un comicio puramente partidario para impugnar una candidatura por estar inhabilitada para ejercer cargos públicos. De esta manera, si Cristina Kirchner se impusiera en la contienda interna, obtendría un triunfo político contundente que cancelaría las aspiraciones presidenciales del gobernador bonaerense, habilitando luego el ascenso de una figura alternativa del espacio, como Máximo Kirchner, para la elección general.
En el camporismo dan por roto el vínculo con Kicillof, a quien señalan internamente como «traidor». Aunque en la provincia de Buenos Aires estiman que el mandatario provincial cuenta con margen para negociar si cede listas y la estrategia electoral en el territorio bonaerense, en el entorno de la expresidenta muestran la determinación de llevar el choque político hasta las últimas consecuencias en la carrera hacia los próximos comicios.

