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Tensión diplomática: el Gobierno descartó pedirle disculpas a Lula tras los cruces de Javier Milei

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El Gobierno descartó emitir un pedido de disculpas oficial al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tras las descalificaciones vertidas en su contra por Javier Milei. La decisión se mantiene firme pese al creciente malestar en la cancillería brasileña (Itamaraty) y la partida a Brasilia del embajador de ese país en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien viajó este lunes sin una fecha precisa para su retorno.

Pese a los intentos de control de daños y la exigencia de explicaciones diplomáticas al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, en la Casa Rosada descartaron dar un paso atrás tras los insultos del jefe de Estado argentino, quien tildó a su par de “ladrón” y “presidiario”.

“Pedido de disculpas no va a haber”

ratificó una alta fuente oficial. La postura refleja el persistente encono del Presidente con el mandatario brasileño y su alineamiento directo con la familia Bolsonaro.

La tensión escaló durante el fin de semana, cuando el mandatario nacional involucró a Brasil en una supuesta “campaña antiargentina”. El episodio ocurrió con la presencia cercana de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y del canciller Pablo Quirno. Mientras tanto, el ministro consejero Eduardo Uziel quedó temporalmente al frente de la delegación diplomática del país vecino en la capital argentina.

Los antecedentes de un patrón de diplomacia de confrontación

La crisis con Brasil se suma a una saga de cortocircuitos geopolíticos con administraciones de centroizquierda o izquierda en la región y Europa. Uno de los mayores precedentes ocurrió con España en mayo de 2024, cuando Milei aludió a presuntos hechos de corrupción vinculados a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez. La declaración provocó el retiro de la embajadora española María Jesús Alonso Jiménez y un congelamiento institucional que comenzó a destrabarse meses después con la llegada del nuevo representante diplomático, Joaquín María de Arístegui Laborde.

Un escenario similar atravesó la relación con Colombia. Tras acusaciones de Milei hacia el mandatario Gustavo Petro —a quien calificó de “terrorista” y “asesino”—, Bogotá ordenó la expulsión de diplomáticos argentinos encabezados por el embajador Marcelo Dzugala y llamó a consultas a su representante, Camilo Romero. El vínculo se normalizó formalmente con la llegada del embajador José Roberto Acosta, recibido por el entonces canciller Gerardo Werthein, aunque la distancia política se mantiene intacta.

Rupturas con Venezuela, Irán y frialdad con México

La lista de tensiones internacionales incluye la ruptura con Venezuela tras el desconocimiento argentino de la reelección de Nicolás Maduro en julio de 2024, hecho que derivó en la expulsión mutua de las comitivas diplomáticas. En tanto, la escalada de violencia en Medio Oriente obligó al encargado de Negocios en Irán, Jorge Mariano Jordán, a trasladar la sede a Azerbaiyán, respuesta previa a la expulsión de los diplomáticos iraníes que permanecían en Buenos Aires.

Por último, la relación con México se mantiene en un plano puramente formal. Tras los cruces iniciales entre Milei y el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el trato continúa distante bajo la gestión de su sucesora, Claudia Sheinbaum, completando un mapa exterior caracterizado por la confrontación ideológica y la frialdad institucional.

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