Economía

Mercado cambiario: el Banco Central le pone un techo de $1500 al dólar y revive el carry trade

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) consolidó una estrategia de intervención silenciosa pero efectiva para establecer un techo táctico de $1500 al dólar mayorista. Esta cotización, que durante las primeras ruedas de julio se movió en un ajustado rango de entre $1487 y $1492, abre nuevamente una ventana de oportunidad para el denominado carry trade, la clásica maniobra financiera de apostar a tasas en pesos para luego dolarizar las ganancias.

La estrategia oficial para contener la divisa

El mecanismo del equipo económico combina dos frentes de acción según la temperatura del mercado. Cuando el billete amaga con recalentarse, la autoridad monetaria sale a vender contratos de dólar futuro y títulos dollar linked emitidos por el Tesoro. De esta manera, ofrece cobertura cambiaria sin necesidad de sacrificar divisas físicas de manera inmediata. En sentido contrario, cuando la presión cede, el Central retoma la compra de reservas. No obstante, este esquema redujo el ritmo de compras de julio a un promedio diario de US$ 48 millones, una cifra sensiblemente inferior a la de meses previos.

Para el economista Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, la jugada del organismo es clara:

Vende cobertura y compra dólares alrededor del mismo nivel, lo que mantiene un piso comprador y un techo vendedor difíciles de discutir en el corto plazo.

Vuelve el carry trade: tasas en pesos versus devaluación

La estabilidad del tipo de cambio oficial por debajo del límite de los $1500 reactiva el atractivo de los instrumentos en moneda local. Con tasas que rinden cerca del 20% anual y una devaluación mensual proyectada por debajo del 1%, los inversores encuentran un diferencial positivo para posicionarse en pesos. A esto se suma que, pese a un escenario internacional complejo con el fortalecimiento global del dólar, las expectativas de inflación local siguen en descenso. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) recortó la proyección de inflación para 2026 al 30% anual.

Desde la consultora Econviews, liderada por Miguel Kiguel, coinciden en que el BCRA logra sostener la cotización apoyándose fuertemente en la colocación de bonos de cobertura. Sin embargo, los analistas advierten que este techo de $1500 es transitorio y recomiendan cautela: la sugerencia generalizada pasa por apostar a instrumentos de corto plazo, como bonos que ajustan por inflación (CER) con vencimiento previo a las elecciones, o tasa fija para los perfiles más agresivos.

El ‘poder de fuego’ del Banco Central

Para garantizar la sostenibilidad de este esquema, el Gobierno reforzó su liquidez. El Tesoro amplió la emisión de Lelink (títulos dollar linked) por hasta US$ 1000 millones, mientras que el BCRA renovó un crédito de corto plazo (repo) con bancos internacionales por US$ 6000 millones hasta 2028. A esto se suman desembolsos del Banco Mundial y el BID por un total de US$ 3200 millones.

De acuerdo con estimaciones de Banco Galicia, las reservas líquidas del Central —aquellas utilizables para intervenciones directas— escalaron en US$ 7500 millones desde abril, alcanzando los US$ 24.500 millones. Con un margen adicional en el mercado de futuros de US$ 8000 millones, el poder de fuego total de la entidad se ubica en torno a los US$ 33.000 millones, un colchón clave frente a la habitual dolarización de carteras que precede a los procesos electorales.

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