Dólar y tasas: el Banco Central busca ponerle un techo de $1.500 y revive el carry trade
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) busca consolidar una estrategia de «anclaje» cambiario para contener las cotizaciones financieras y paralelas del dólar, estableciendo un techo informal en torno a los $1.500 durante los primeros días de julio. Esta medida, analizada de cerca por el mercado financiero, apunta a frenar la volatilidad reciente y estabilizar las expectativas de devaluación en el corto plazo.
La vuelta del carry trade
Con un tipo de cambio que amaga con estabilizarse bajo el ala reguladora de la autoridad monetaria, las miradas de los inversores vuelven a posarse sobre los instrumentos en moneda local. La desaceleración proyectada en el índice de precios al consumidor abre una ventana de oportunidad para las colocaciones en pesos. En la jerga financiera, este escenario marca el regreso del denominado carry trade: vender divisas, posicionarse en activos en pesos que devenguen tasa y, eventualmente, volver a dolarizarse obteniendo una ganancia en moneda dura.
Los analistas del mercado advierten que, con las tasas de interés actuales y una inflación que muestra signos de moderación, los rendimientos en pesos podrían recuperar el brillo perdido frente a la escalada cambiaria de las semanas previas. No obstante, advierten que la viabilidad de esta estrategia dependerá de la capacidad del BCRA para sostener de manera efectiva el límite impuesto a la cotización del dólar.
El desafío de sostener el ancla
La efectividad del plan oficial para fijar el techo del billete verde en la zona de los $1.500 es el principal interrogante que se plantea en la City porteña. Un dólar estabilizado es condición necesaria para que la apuesta por la tasa de interés resulte ganadora. Si la brecha cambiaria vuelve a recalentarse, los rendimientos en pesos podrían quedar rápidamente licuados por el salto cambiario, lo que obligaría al Gobierno a recalibrar su política de tasas.
En este contexto, las próximas semanas serán clave para evaluar si la desaceleración de la inflación se consolida y si el Banco Central logra acumular las reservas suficientes para respaldar su estrategia de intervención y contener las presiones sobre el mercado cambiario informal y financiero.

