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Horacio Casini: «La inversión en ciencia y tecnología en Argentina es la más baja en 50 años»

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Argentina, reconocida por su prolífica cantera de físicos teóricos de relevancia internacional, atraviesa un período crítico en la inversión en ciencia y tecnología. Así lo advierte Horacio Casini, Doctor en Física, investigador y docente del Instituto Balseiro, y reciente ganador de la prestigiosa Medalla Dirac 2024. Según Casini, la inversión en el sector ha caído al 0.16% del PBI, el nivel más bajo en medio siglo.

Este escenario contrasta con una «sólida tradición» científica que, a su juicio, ha permitido al país formar talentos de talla mundial como Juan Martín Maldacena y muchos otros que hoy ocupan puestos clave en universidades de prestigio global y local. Casini atribuye este éxito a la importancia histórica que Argentina le ha dado a la investigación, a la existencia de instituciones como el Conicet (creado en 1958) y la Comisión de Energía Atómica, y al rol activo de las universidades en la formación de doctorandos.

El desfinanciamiento como «decisión ideológica»

El investigador subraya que la investigación básica, como la física teórica, es «parte esencial de un ecosistema de capacitación y formación de recursos humanos que es imprescindible para el desarrollo». Advierte que las universidades sin investigación quedan «retrasadas en el tiempo y se desacoplan del progreso general».

Lamentablemente tanto las instituciones donde se hace investigación como las universidades públicas, están sufriendo en la actualidad un fuerte desfinanciamiento. Esa decisión se toma por razones ideológicas, sin debate racional, y sin propuestas superadoras. Es importante entender que en todos los países del mundo donde se hace investigación básica los fondos provienen en la mayor parte del estado.

Casini compara la situación argentina con la de otros países de la región y potencias globales: mientras Argentina invierte un 0.16% del PBI, Brasil destina 1.15%, Chile alrededor del 0.4%, China 2.43% y Estados Unidos 3.4%. Enfatiza que «no es solo cuestión de dinero», sino también de conexión internacional y continuidad en el tiempo, además del estado general de la educación desde la primaria. «Crear un sistema científico lleva muchos años, generaciones, pero destruirlo, es muy sencillo», sentencia.

Interés creciente en la física y el futuro nuclear

A pesar del contexto de desfinanciamiento, Casini observa un «incremento importante en la matrícula en algunas universidades nacionales en los últimos años» para estudiar física. Atribuye este fenómeno a la intuición de los jóvenes sobre nuevas posibilidades laborales que antes no existían, especialmente en industrias de la información que valoran el entrenamiento en ideas abstractas y la lógica de resolución de problemas que ofrece la carrera.

Respecto a la energía nuclear, Casini proyecta un rol «mucho más importante en el futuro», complementando a las energías renovables y frente a la escasez de combustibles fósiles. Destaca que Argentina está «muy bien posicionada» en esta área gracias a décadas de inversión. Sin embargo, lamenta los «anuncios irresponsables» y la falta de rumbo claro del gobierno actual en este sector.

Preocupación por el resurgimiento de conflictos globales

El investigador también reflexiona sobre el panorama geopolítico actual, marcado por el resurgimiento de «guerras imperialistas a cara descubierta» y la ruptura de consensos internacionales post-Segunda Guerra Mundial. Expresa su preocupación por la falta de una reacción coherente de la sociedad, demasiado absorta en disputas políticas internas, y vincula la situación a la concentración de «demasiado poder económico en muy pocas manos», lo que considera una «receta para disputas violentas».

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