Política

Estrategia electoral: el plan de Javier Milei para recrear la carambola de 2023 hacia su reelección

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El presidente Javier Milei enfrenta el desafío de estructurar una ingeniería política tradicional para asegurar su reelección en 2027, distanciándose de la «carambola» fortuita que lo llevó al poder en 2023. La reciente vigilia por la firma del Pacto de Mayo en Tucumán expuso las tensiones internas de la coalición gobernante, el rol estratégico de los gobernadores aliados y las maniobras de posicionamiento de figuras clave como la vicepresidenta Victoria Villarruel y el diputado del PRO Diego Santilli.

La trastienda de Tucumán y la proyección de Villarruel

Durante la madrugada en la capital tucumana, antes del inicio del acto oficial, la irrupción de Villarruel en el recinto donde esperaban los gobernadores y referentes políticos marcó el termómetro de la micropolítica oficialista. La vicepresidenta saludó efusivamente a los mandatarios provinciales y al propio Santilli. El gesto generó incomodidad en el armado del PRO, al punto de que el legislador nacional deslizó una advertencia con ironía:

«Espero que nadie me haya sacado una foto con ella»

Este episodio evidencia el perfil propio que construye la vicepresidenta. Villarruel consolida un nacionalismo de base católica y agenda malvinera que busca interpelar al electorado de centroderecha de cara a 2027. Al presentarse como una opción con peso propio dentro del oficialismo, la titular del Senado busca capitalizar el descontento de sectores tradicionales sin romper formalmente con la conducción de La Libertad Avanza.

La ingeniería de Santilli y el dilema de las PASO

Para sostener la gobernabilidad, el oficialismo depende de la experiencia de dirigentes de la línea fundadora del PRO, como Santilli, quien actúa como nexo clave con los gobernadores. En el horizonte legislativo aparece el debate por la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Operativas (PASO). Aunque el oficialismo contaría con los votos necesarios en la Cámara de Diputados para avanzar en la suspensión, la negociación con los mandatarios provinciales —quienes exigirán compensaciones políticas y económicas— resulta indispensable para destrabar la reforma electoral.

En este escenario, la propuesta de reinstaurar las listas «colectoras» —una variante de la sumatoria de votos impulsada por Santilli— busca seducir a los caudillos provinciales permitiendo que un candidato presidencial sume votos de diversas listas locales de legisladores. Sin embargo, analistas advierten que esta herramienta históricamente ha beneficiado la estructura territorial del peronismo, que maneja con destreza estos sistemas electorales desde la introducción de la Ley de Lemas en el norte del país.

La disputa en el PRO y la dependencia de Bullrich

La relación con el PRO de Mauricio Macri añade complejidad al armado oficialista. Dirigentes como Santilli y Cristian Ritondo reclaman definiciones urgentes al expresidente sobre su rol hacia 2027. La premisa que le transmiten al exmandatario es clara: si no lidera una candidatura, debe dar vía libre para que el espacio se acople a la estructura libertaria y evitar la división del voto no peronista, lo que allanaría el camino para un retorno de la oposición.

Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, mantiene una estrategia de diferenciación constante frente al entorno íntimo de Milei, aunque su capital político sigue estrechamente ligado a la suerte de la gestión presidencial. A diferencia de Villarruel, que construye un perfil autónomo, Bullrich mantiene una dependencia directa de la imagen del Presidente para sostener su posicionamiento en las encuestas, lo que limita su margen de maniobra de cara a la futura contienda electoral.

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