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Producción de soja: el impacto de las retenciones relegó a la Argentina frente al récord de Brasil

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La producción de soja en la Argentina completó un ciclo de diez años signado por el estancamiento y la pérdida de competitividad global. Mientras el mercado internacional se expandió con fuerza, el esquema de retenciones a las exportaciones y los altos costos logísticos asfixiaron la rentabilidad del cultivo en el país. El fenómeno contrasta de manera directa con la realidad de Brasil, que consolidó un avance arrollador y amenaza ahora con arrebatarle a la industria local el liderazgo histórico en el comercio de harinas y subproductos.

De acuerdo con un análisis elaborado por Pablo Adreani, consultor y especialista en el mercado agropecuario, la última década expone una brecha de rendimiento y volumen alarmante entre los dos principales socios del Mercosur. Hace diez años, la producción mundial de la oleaginosa se ubicaba en 321 millones de toneladas, una cifra que hoy escaló a 441 millones (un alza del 38%). Sin embargo, la Argentina no solo no acompañó este crecimiento, sino que redujo su volumen cosechado en un 12%, pasando de 57 millones a 50 millones de toneladas.

La brecha con Brasil y el retroceso exportador

La contracara de la retracción argentina es el fenomenal despegue brasileño. En el mismo lapso, Brasil incrementó su producción de soja en un 86%, saltando de 100 millones a 186 millones de toneladas. Con este salto, el gigante sudamericano pasó de representar el 31% de la oferta global al 42%, mientras que la participación de la Argentina se encogió del 18% al 11%.

Este retroceso productivo se trasladó de inmediato al comercio exterior. El mercado mundial de poroto de soja creció un 47% en la década, impulsado casi con exclusividad por Brasil, que duplicó sus exportaciones (un alza del 106% para llegar a 117,5 millones de toneladas). En contraste, las ventas externas de poroto de la Argentina se desplomaron un 45%, afectadas por la falta de saldos exportables y las distorsiones internas.

El último bastión: la harina de soja bajo amenaza

Históricamente, la Argentina compensó su menor exportación de grano sin procesar con un fuerte liderazgo en el complejo industrial, especialmente en la producción y despacho de harina de soja. Sin embargo, este sector clave también muestra signos de desgaste extremo. En la última década, el comercio global de harina subió un 33%, pero la Argentina fue el único país exportador que registró una caída: sus embarques retrocedieron un 5%, pasando de 30,8 millones a 29,4 millones de toneladas.

El espacio cedido por la industria local fue capitalizado por sus competidores directos. Estados Unidos incrementó sus exportaciones de harina un 83% (llegando a 19,7 millones de toneladas) y Brasil lo hizo en un 72% (alcanzando las 26,9 millones de toneladas). Con esta tendencia, el socio regional quedó a un paso de desplazar a la Argentina como el principal exportador mundial de este subproceso de alto valor agregado.

El impacto de las retenciones y el cambio de mapa agrícola

Para Adreani, el estancamiento de la soja responde de manera directa a una política fiscal hostil. El especialista califica a los derechos de exportación como una «plaga» que inutilizó vastas regiones productivas fuera de la zona núcleo pampeana. Con una alícuota actual del 24%, el cultivo deja de ser viable en las zonas alejadas de los puertos fluviales, donde el peso del flete terrestre y los rendimientos inferiores al 50% de la zona central arrojan márgenes económicos negativos.

Como consecuencia directa, la Argentina perdió cuatro millones de hectáreas de soja en diez años: la superficie sembrada cayó de 20,4 millones de hectáreas en 2015 a 16,4 millones en la actualidad. Parte de esa tierra migró hacia el cultivo de girasol, cuya superficie se duplicó (pasó de 1,4 a 2,9 millones de hectáreas) debido a que tributa apenas un 4% de retenciones.

Frente a este escenario, el cronograma oficial de reducción de retenciones anunciado por el Gobierno, que prevé iniciar un recorte en enero de 2027 para converger en una alícuota del 15% en 2028, es considerado insuficiente por los analistas del sector. Según advierte el informe, con un gravamen del 15% la soja seguirá sin recuperar el área perdida, lo que consolidará el estancamiento de la principal fuente de divisas del país.

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