Crisis en la CNEA: dos gerentes renunciaron y piden reincorporar a 24 desvinculados
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa un momento de alta tensión tras la desvinculación de 60 trabajadores hace una semana, una medida que ya provocó la renuncia de dos gerentes y una fuerte reacción de la comunidad científica. Desde el 1° de julio, nueve notas fueron presentadas por funcionarios con puestos gerenciales para solicitar la restitución de 24 de los empleados apartados por el presidente del organismo, Martín Eduardo Porro.
Al anunciar la medida, Porro había asegurado en la red X que “ningún operador licenciado, investigador ni personal especializado fue desvinculado” y que el objetivo era “potenciar la CNEA, no disminuirla”. Sin embargo, documentos a los que LA NACION tuvo acceso revelan que varias funciones críticas dentro de la comisión se encuentran virtualmente paralizadas debido a estas bajas.
Las autoridades de la CNEA, consultadas por LA NACION, no emitieron respuesta hasta el momento de la publicación. No obstante, en una nota publicada en Econojournal, comunicaron que, ante el impacto de las desvinculaciones en algunas áreas, están dispuestas a revisar “casos particulares” con los gremios, aunque descartaron una reincorporación masiva.
Renuncias gerenciales y pedidos de restitución
Entre el jueves y hoy, presentaron su renuncia dos gerentes de la CNEA: Juan Manuel Ranalli, del área de Energía Nuclear, y Karina Alejandra Pierpauli, del Área de Investigación, Desarrollo y Aplicación. Según miembros de la comisión, solo estas dos gerencias supervisan a 1400 personas, lo que subraya la relevancia de estas dimisiones en la estructura del organismo.
Los pedidos de reincorporación provienen de diversas gerencias. La Gerencia del Área Central Argentina de Elementos Modulares (Carem) solicitó la restitución de 15 personas. Asimismo, se pidieron reincorporaciones desde el área de Energía Nuclear (6 personas), el área de Seguridad Nuclear y Ambiente (2 personas) y la de Desarrollo Tecnológico (1 persona).
Uno de los casos que generó mayor repercusión pública es el de Paula Alderete, la única operadora calificada para manejar el Microscopio Electrónico de Barrido (SEM) en el Centro Atómico Constituyentes, una herramienta fundamental para análisis técnicos de alta precisión e investigación científica. Junto a ella, otros cargos esenciales fueron removidos, incluyendo ingenieros civiles, de instrumentación y procesos, analistas de seguridad radiológica y ambiental, y personal de mantenimiento en laboratorios de alta sensibilidad.
Los nombres de algunos de los desvinculados que las gerencias buscan reincorporar incluyen a Gustavo Menéndez, Gustavo Ariel Bosisio, Micaela Bianchi, María Eugenia Martínez y Ailén Bárbara Disi (Energía Nuclear); María Florencia Lenzano (Desarrollo Tecnológico); Fermín Pablo Sosa y Matías Cellini (Seguridad Nuclear y Ambiente); y Guillermo Julián Anselmino, Cristian Emmanuel Barrios, Diego Eduardo Basualdo, Anabella Ayelén Bressan, Carlos Natanael Burdiles Azocar, Fernando Jesús Cohello, Alejandro Valentín Coria, Lucas Di Donatis, Alfonsina Mariel Ghiglione, Augusto Gabriel Manzi, Carla Melisa Navazzotti, Melina Daniela Parodi, Florencia Vanina Peduzzi, Sabrina Queipo y Franco Farid Zalazar (Carem).
Rechazo de la comunidad científica y advertencias sobre proyectos estratégicos
La reacción a las desvinculaciones fue inmediata en todo el sistema científico argentino. Durante la última semana, diversas instituciones manifestaron su rechazo a las medidas y denunciaron una “desarticulación” de la comisión nuclear y de la función de Ciencia y Técnica en general.
A pesar de los disturbios en la Sede Central de la CNEA, generados hoy por un grupo de manifestantes gremiales, quiero informar al sector nuclear argentino que no hubo despidos de personal científico ni estratégico.
Sobre un universo de más de 300 contratados, se decidió no…
— Martín Porro (@ingmartinporro) July 1, 2026
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn) expresó su “profunda preocupación por el estado del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica”, haciendo hincapié en el “vaciamiento” del organismo. A esta declaración se sumaron la Academia Nacional de Ciencias (ACN), la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (Apcnean), y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), entre otras.
El vicepresidente de Ancefn y exempleado de la CNEA, Galo Soler Illia, señaló en una entrevista con LA NACION que las medidas gubernamentales más preocupantes son el freno a dos proyectos que considera estratégicos: el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones y el primer reactor modular pequeño, el Carem. Según Soler Illia, ambos proyectos tenían un avance del 60% al 80% respectivamente. “El Gobierno está tomando a las instituciones como si fueran un almacén. No hay razones técnicas para hacer lo que hacen”, denunció, vinculando estas acciones con el anuncio de la construcción de un reactor modular pequeño (SMR) a cargo de un grupo liderado por el iraní-estadounidense Hamid Ansari.
Contexto de las desvinculaciones y reducción presupuestaria
Las 60 desvinculaciones se concretaron el 30 de junio pasado en un operativo que contó con la participación de la Policía Federal y la Gendarmería. En la administración pública, “desvinculación” se refiere a la no renovación de contratos. Según el tuit de Porro de ese día, las bajas se realizaron sobre “un universo de 300 personas contratadas”. Un empleado de la comisión precisó que hace tres meses había 336 contratados y que “hubo decenas de renuncias” adicionales. Los salarios en la CNEA, según la misma fuente, oscilan entre 544.000 pesos para un puesto base y 2.150.000 pesos a nivel gerencial.
La situación se enmarca en un contexto de recorte presupuestario. De acuerdo con datos de Presupuesto Abierto, la asignación a la CNEA proveniente del Tesoro Nacional cayó un 52,1% en tres años. Además, el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, anunció recientemente una reducción del 57,83% en la estructura de la comisión, pasando de 645 a 272 cargos. Porro defendió las medidas como parte de una serie de “cambios” orientados al “crecimiento y modernización de una estructura organizativa que necesita mayor dinamismo en todos sus proyectos”. Sin embargo, cinco gerencias de la CNEA consideran necesario revisar la decisión de las desvinculaciones.

