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Sector nuclear: Alfredo Caro alertó que el Gobierno apoya la inversión privada pero destruye la base científica

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El físico nuclear argentino Alfredo Caro, exdirector del Instituto Balseiro y experto de reconocimiento internacional en tecnología de materiales, advirtió sobre la profunda crisis que atraviesa el sector científico nacional. Según el especialista, la administración de Javier Milei incurre en una contradicción crítica: mientras celebra la llegada de inversiones privadas como la de Meitner Energy para desarrollar reactores modulares, asfixia presupuestariamente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y a las instituciones académicas que generan el conocimiento de base.

La paradoja del Plan Nuclear y el desfinanciamiento de la CNEA

Caro analizó los nuevos lineamientos del Plan Nuclear Argentino presentados por la Secretaría de Asuntos Nucleares, bajo la órbita de Federico Ramos Nápoli. Si bien coincidió en que el diagnóstico sobre la necesidad de comercializar mejor los servicios es acertado, alertó que el documento oficial de 50 páginas carece de firmas técnicas y omite cómo se financiará el desarrollo de conocimiento futuro.

“El sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis va en esa dirección. Achicar el Estado destruyendo el sistema de ciencia y técnica es miope”

El especialista señaló que la CNEA enfrenta deudas operativas básicas en Bariloche y salarios desactualizados, en medio de una caída real del presupuesto estimada en un 53% respecto de 2023. Además, recordó que el desfinanciamiento arrastra un incumplimiento histórico: según el Decreto 1540 de 1994, Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) debía pagar un canon anual de 50 millones de dólares a la CNEA para investigación. «Ese dinero, que sumaría 1.500 millones de dólares en 30 años, nunca volvió a la CNEA. Si se hubiera cumplido, hoy tendríamos un sector económicamente sólido para financiar proyectos como el CAREM», precisó.

El dilema del CAREM y la oportunidad de Meitner Energy

Respecto al reactor CAREM, un prototipo de reactor modular pequeño (SMR) avanzado en un 60% pero actualmente paralizado, Caro sugirió realizar una auditoría externa e independiente para evaluar su viabilidad comercial. Criticó la forma desordenada en que el Gobierno detuvo la obra, advirtiendo que se debe preservar la propiedad intelectual y la memoria de cálculo de diez años de trabajo.

En contraste, ponderó positivamente el acuerdo entre INVAP y la firma privada Meitner Energy, financiada por el grupo estadounidense Ansari, para desarrollar un reactor basado en una patente argentina registrada en Estados Unidos. Caro rescató los modelos de CONUAR (empresa mixta con Pérez Companc) e INVAP (creada por Conrado Varotto hace 50 años) como ejemplos virtuosos de cómo el sector nuclear supo generar firmas comerciales fuera de la administración pública.

“Es como un regalo para la Argentina que exista un inversor privado interesado en desarrollar un reactor de patente argentina con ingenieros argentinos: le va a dar trabajo a muchísima gente. Abre la puerta para vender numerosos reactores al resto del mundo”

El riesgo de vaciar el Instituto Balseiro

Para Caro, la desatención estatal genera una asimetría salarial insostenible que amenaza la supervivencia de instituciones de élite como el Instituto Balseiro. Frente a empresas privadas como Meitner o Atkins Réalis, que ofrecen sueldos competitivos a nivel global, el sector público paga salarios que calificó de «indignos» para profesionales de alta formación.

Finalmente, el físico descartó que la minería de uranio sea la salvación económica del país, argumentando que Argentina posee mil veces menos recursos que potencias como Australia. «El uranio no va a volver rica a la Argentina. Los reactores modulares pequeños (SMR) sí pueden cambiar la economía nacional a través de la exportación de tecnología con alto valor agregado», concluyó.

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