Remontada heroica: Con Messi, Argentina revirtió un 0-2 ante Egipto y mira el Mundial
ATLANTA (Enviado especial).- La Selección Argentina protagonizó una remontada épica al vencer 3-2 a Egipto, luego de ir perdiendo 2-0 durante gran parte del encuentro. El triunfo, que parecía inalcanzable, mantiene vivo el sueño mundialista de un equipo que, una vez más, demostró su inquebrantable carácter y la influencia determinante de Lionel Messi.
Durante 79 minutos, el panorama era desolador. Egipto se había adelantado 2-0, y la Albiceleste no encontraba respuestas. Messi había fallado un penal y, según la crónica, estaba teniendo su «peor partido del Mundial». El director técnico Lionel Scaloni había arriesgado con cambios ofensivos que, lejos de mejorar la situación, parecían haber profundizado la crisis momentánea.
Un equipo que nunca se rinde: carácter por encima de la táctica
Cuando todo indicaba que el final estaba cerca, emergió la esencia que convirtió a esta generación en campeona del mundo y bicampeona de América. Más allá de lo táctico o físico, fue una cuestión de carácter, orgullo y rebeldía. La Selección, incluso en sus tardes más flojas, nunca deja de creer, de competir y, finalmente, de ganar.
Atlanta fue testigo de otra página inolvidable en este ciclo. Al borde de la eliminación, Argentina encontró una vida más, superando a Egipto en una de las remontadas más emocionantes y celebradas en la historia reciente de la selección en un Mundial. El pitazo final desató abrazos, lágrimas y la emoción de jugadores, cuerpo técnico e hinchas, una imagen que, según el enviado especial, «explica mucho mejor a este equipo que cualquier análisis táctico».
Dudas y resurgimiento: el impacto de Messi y los goles clave
Si bien la victoria fue un desahogo, el partido dejó interrogantes sobre el funcionamiento del equipo. A Argentina le costó imponer condiciones, recuperar la pelota y generar juego ante un rival que, por momentos, fue superior. La defensa sufrió, y la fluidez que caracterizó al equipo en Qatar no estuvo presente.
El golpe del 1-0 llegó con un cabezazo de Ibrahim. La oportunidad de empatar desde el punto penal se esfumó cuando Mostafa Shobeir le adivinó la intención a Messi. El segundo tiempo comenzó de manera aún más traumática con el gol de Zico para el 2-0, aunque fue anulado por el VAR. Sin embargo, minutos después, Zico volvió a marcar, dejando a Argentina al borde del abismo con apenas 23 minutos por jugar.
Scaloni ya había quemado todos los papeles, con Cuti de nueve y cuatro delanteros en la cancha. Algunos jugadores caminaban con las manos sobre la cintura. Otros levantaban la cabeza para mirar el reloj. Solo se escuchaban los gritos de los egipcios. Y, sin embargo, nadie imaginaba que lo mejor todavía estaba por escribirse.
Pero el «libro de esta selección siempre parece tener una página más», y Messi fue el primero en entenderlo. Un cambio radical en su postura y energía revitalizó al equipo. Su centro a la cabeza de Cristian Romero encendió la esperanza. Luego, el propio Messi, con una volea espectacular que pegó en el travesaño antes de entrar, puso el 2-2. Finalmente, el cabezazo de Enzo Fernández desató la locura, culminando una remontada que, aunque sin la participación directa de Messi en el último gol, no habría sido posible sin su liderazgo.
Scaloni tendrá trabajo para pulir el funcionamiento del equipo, que «otra vez le costó todo» y «necesitó de un Messi otra vez descomunal». No obstante, la victoria fortalece la convicción de un plantel que, a pesar de las dificultades, demuestra una y otra vez que su «corazón de campeón» nunca deja de latir.

